El privilegio de vivir en Cuba.

Por: Belkys Pérez Cruz
Ayer dediqué un tiempo a leer las noticias que llegan del sudeste asiático y conocí de recuerdos y emociones a un año del tsunami que borró del mapa a comunidades enteras de Asia y de algunos países africanos.
Pensaba en cuántas vidas se hubieran salvado si en esos países con costas en el Océano Indico, existiera un sistema de alerta temprana como el que funciona para la región del Atlántico.
El devastador terremoto del 26 de diciembre de 2004 tuvo una magnitud de 9,15 grados en la escala de Richter,duró ocho minutos y provocó olas de hasta 10 metros en Indonesia, Sri Lanka, Maldivas, Myanmar, Malasia, India, Bangladesh, Somalia y Tailandia y otros países.
Unas 230.000 personas murieron o desaparecieron en más de 10 países y un año después del tsunami, cuatro de cada cinco de los dos millones de desplazados viven en tiendas de campaña, albergues temporales o con familiares y amigos en toda la región.
Los cables cuentan que en este primer aniversario también comenzó a evaluarse los efectos contraproducentes que tuvo el envío disperso y sin coordinación de la ayuda internacional.
Miles de países respondieron al llamado de Asia por los días finales del 2004 y entre ellos estuvo Cuba con sus brigadas de médicos listas para servir en las zonas más dañadas.
Durante meses nuestros galenos lograron salvar miles de vidas y llevar la esperanza a un número creciente de esa población necesitada y urgida de asistencia médica.
No hizo falta un año para que el continente se estremeciera nuevamente, esta vez sería Pakistán el 8 de octubre.
Un terremoto de 7,6 grados en la escala de Ritcher dejaría más de 73 000 víctimas sobre todo en la zona norte del país y ahí estarían otra vez los médicos de la pequeña Isla del Caribe que integran la Brigada Henry Reeve para situaciones de desastre.
En varios hospitales de campaña los profesionales de la salud prestan servicio a los aquejados por el impacto directo del desastre y a aquellos que hoy descubren sus dolencias ante la atención esmerada de estos hombres y mujeres venidos desde muy lejos, hablando otro idioma, practicando otras costumbres, pero que se saben buenos y salvadores.
Y pienso en ellos ahora que el 2005 dice adios, valoro la alta dosis de entrega y de altruismo que caracteriza a la medicina cubana que hoy reparte calidad de vida en varios países del mundo, sacrificando la cercanía de la familia.
Y creo que somos privilegiados por tenerlos a ellos, por ser solidarios y por vivir en Cuba. Solo la última de las razones expuestas valdría para sentir orgullo.
Foto: Roberto Suárez (enviado especial)
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Autor: marcarlop
Yo no sé si existe en algún otro país todo esto unido y gestionado desde el gobierno.
En mi país puedes estudiar, con sacrificios; es posible que ejerzas, con condiciones de trabajo precarias; y puedes formar parte de una ONG, como voluntario o contratado.
Eso sí, todo puede variar según a la clase social que pertenezcas.
un abrazo y feliz 2006
Fecha: 27/12/2005 23:01.
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Autor: Zenia
Crece desde Cuba una espiritualidad que a veces ni nosotros mismos sabemos hasta que conocemos de lo que son capaces de hacer por otros nuestros coterráneos.
Hace falta una invasión de ternura universal. Creo que ellos contribuyen a eso. A forjar la paz.
Fecha: 29/12/2005 08:28.
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Autor: aprendiz_
Nadie mejor que tú (que estás allí) puedes saber como está Cuba, cuales son las ventajas y desventajas de la tierra.
Fecha: 04/01/2006 08:06.
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Autor: olman
Fecha: 26/10/2007 17:07.
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Autor: ana
Fecha: 08/11/2008 10:49.

