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Cardiológico Infantil Latinoamericano: una obra de corazón.

Por: Belkys Pérez Cruz
En Venezuela 4 mil 500 infantes nacen cada año con algún tipo de cardiopatía congénita. De esa cifra, el 70 por ciento requiere cirugía.
Los 8 centros cardiovasculares regionales que existen en el país tienen solo capacidad para intervenir anualmente a 600 niños.
Una realidad que comienza a cambiar con la puesta en marcha del mayor cardiológico infantil latinoamericano en la ciudad de Caracas que en menos de diez días de puesta en marcha logró disminuir en 20 la lista de espera de varios años.
La apertura del Hospital Cardiológico Infantil Latinoamericano Dr. Gilberto Rodríguez Ochoa en la ciudad de Caracas, viene a saldar una importante deuda de salud con los venezolanos.
La obra considerada la más importante de las ejecutadas por el gobierno bolivariano en el sector de la salud duplicará en su primer año, la capacidad actual del país al intervenir a mil 200 niños y niñas, y llegar en el futuro a cuatro mil 800 casos anuales en Latinoamérica.
La Doctora Isabel Iturria, directora de la institución explica que aquí se hacen varios procederes quirúrgicos que no están al alcance del más común de los venezolanos.
“Significa lo que es la respuesta a la necesidad del pueblo, añade la doctora Iturria, confirma que la salud en Venezuela dejó de ser una mercancía, un producto de intercambio, y se convirtió en un derecho de todos.
La lista de espera para la cirugía infantil del corazón rebasaba los 1 020 pacientes, que ahora cuentan con un servicio de calidad totalmente gratuito.
"En menos de un año pretendemos saldar la lista de espera y de ahí en adelante nunca más volver a tener la necesidad de decirle a una persona: "espere, porque no hay capacidad para operar a su hijo".
Para Miriam Durán abuela de una pequeña cardiópata de 6 años, este centro es un sueño. Lleva un año esperando la intervención de la pequeña, que finalmente será dentro de unos días.
“Estoy muy feliz, contenta, porque ya va a resolver su problema”, dijo la anciana.
Este Hospital latinoamericano tuvo para su puesta en marcha, el apoyo de varios países, entre ellos Cuba.
El Doctor Francisco Armada, Ministro de Salud y Bienestar Social de la república Bolivariana de Venezuela agradece ese apoyo solidario una vez más, y explica que un grupo de cirujanos cardiovasculares del Hospital cubano William Soler participó en la puesta en marcha con un aporte muy valioso.
“La experiencia profesional y humana de ellos fue decisiva para enfrentar la obra y ahora se quedan por un tiempo operando los primeros casos y apoyando en la preparación docente de nuestros especialistas”, dijo Armada.
El reconocimiento a Cuba por esta colaboración llegó con la medalla de la salud Dr. Arnoldo Gabaldón en su primera clase, impuesta al médico cubano Felipe Cárdenas, cirujano cardiovascular del William Soler y en su segunda clase al equipo de ingenieros y técnicos cubanos de la construcción que colaboró en el funcionamiento de esta institución
El hospital Cardiológico Infantil Latinoamericano ubicado en el municipio Libertador de Caracas se levanta como una obra de corazón y se convertirá próximamente como dijera Chávez, en espacio de referencia para Venezuela y el mundo, «en apoyo de la vida de nuestros pueblos».
El derecho de los pueblos indígenas.

Las misiones sociales en Venezuela dieron nuevas esperanzas a millones de personas que no veían más allá de las fronteras que años de desatención establecieron en ellos.
El caso más notable es el de los indígenas, pues en la nueva Constitución de 1999, se reconocen los derechos de estos pueblos y se sientan las bases para un desarrollo equilibrado de las etnias sobrevivientes.
Es prioridad hacerlo salvando sus costumbres, cultura, cosmovisión, medicina y otorgándoles el derecho al acceso de los bienes culturales de la sociedad criolla, respetando sus hábitat y conocimientos y, en especial, impidiendo que continúe la depredación de los lugares que por miles de años han utilizado para vivir y desarrollarse como seres humanos.
En la actualidad Venezuela cuenta con más de 30 étnias que integran los pueblos y comunidades indígenas distribuidas por casi todo el país con una población que supera el medio millón de personas.
A ellos la Misión Guiacaipuro que nació en octubre del 2003 garantiza el disfrute de sus derechos mediante la inclusión y la participación protagónica y corresponsable.
De ahí que tener en cuenta sus principales problemas de salud se convierta en prioridad para el gobierno nacional que a través de la red de Barrio Adentro
atiende a estos indígenas y a todas las personas que habitan su área.
Desde hace muchos años la salud dejó de ser en Venezuela privilegio de pocos para convertirse en el derecho de muchos, un derecho que sobre todo pueden ejercer con total libertad los pueblos indígenas, que por primera vez se reconocen.

