La huella de Dulce María Loynaz en Pinar del Río
Por: Belkys Pérez CruzLa escritora cubana Dulce María Loynaz decía que Pinar del Río era su tierra por adopción y elección.
El intelectual vueltabajero Aldo Martínez Malo la había sacado del ostracismo al que se había acostumbrado desde hacía años y la más occidental provincia cubana le devolvió a su hermano Enrique, luego de un público reconocimiento a su obra en 1989.
Un año después se crea en el territorio el Centro de Promoción y Desarrollo de la Literatura que por decisión unánime nació llamándose Hermanos Loynaz.
En la casona ubicada en la Calle Maceo de la capital pinareña se siente la presencia de la escritora.
Ella, que no nació en Pinar del Río, decidió donar a Vueltabajo su biblioteca, sus objetos personales y condecoraciones.
Desde 1994 el Centro cuenta con una editorial que publica las colecciones El Fausto, Brujita, Laurel, Científico-Técnica, Chicuelo y Sophia.
Es actualmente el sello que más ha publicado la obra de la poetisa del agua, y realiza cada dos años, un evento dedicado a profundizar en su vida, obra y la lectura crítica de sus textos.
Importantes personalidades como Leonardo Padura, Graciela Pogoloti, César López, Pablo Armando Fernández y otros, dictan sus conferencias en esta institución que tiene desde Vueltabajo, la mirada cubana y cosmopolita de la Loynaz.
La magia de Dulce María rodea la atmósfera del centro literario, que es punto de encuentro para quienes aman su literatura y desean aprender y comprender porqué su huella es tan profunda entre nosotros.



