Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2008.

Los huracanes y sus efectos en el bosque

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En los últimos diez años se incrementa, debido al cambio climático, la actividad ciclónica, afectando especialmente, en Centroamérica, el occidente del archipiélago cubano, donde se han registrado de uno a tres fenómenos de carácter ciclónico por año.
Entre los efectos de estos fenómenos se detectan daños significativos sobre los bosques de especies protegidas de latifolias (caobas, ébano carbonero, cedros) que componen la Reserva de la Biosfera Península de Guanahacabibes, situada en el extremo occidental del país.

En un proyecto reciente (2007) emprendido por el Centro de Investigaciones y Servicios Ambientales ECOVIDA de Pinar del Río, se evaluaron los daños en el bosque tropical seco, estudiándose la influencia de los aprovechamientos tradicionales en la magnitud de estos perjuicios y en la estructura y diversidad del bosque tropical seco al cabo de unos años de evolución natural.
Frente a ello, se carece de información de los daños y la evaluación posterior en bosques de ciénaga, una formación interior integrada por especies de manglar en que la penetración de agua marina por impulso del huracán causó daños considerables.
Como consecuencia de ese proyecto se han elaborado recomendaciones silvícolas y de ejecución de los aprovechamientos, encargándose sistemas alternativos de tratamiento para que las explotaciones reduzcan sus efectos desfavorables sobre la diversidad y complejidad estructural de los bosques.
De igual manera deben disminuirse también la susceptibilidad a los daños por nuevos huracanes a la par que se busca una mejora en seguridad y salud.
A raíz del paso de los huracanes Iván en el 2004 y Wilma en el 2005,  un porcentaje elevado de los ecosistemas forestales de la Península de Guanahacabibes resultó dañado. Hoy la situación es bien distinta gracias al trabajo mancomunado de varios factores de la zona.
Entre los objetivos de los investigadores estuvo siempre proponer medidas para la actuación rápida en caso de un nuevo organismo ciclónico, y emplear prácticas de restauración a partir del estado actual.
Los científicos persiguieron además recobrar la máxima biodiversidad y aumentar la resistencia de las masas forestales a los efectos del viento, promoviendo individuos adecuados resistentes en la capa aérea superior y una densidad que produzca un entramado en la inferior.

 

10/11/2008 13:14 Autor: Belkys. #. Tema: ciencia Hay 1 comentario.

Leyendas compartidas en bata blanca

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Una fría mañana no impide que los altos páramos venezolanos sientan el paso de sus zapatos.  Igual revelación suele ocurrir si se trata de desandar las arenas del desierto en Tombuctú, una comunidad bien conocida por los cubanos en la lejana África.

No importa dónde ni en qué condiciones los médicos cubanos escriben todos los días una epopeya gloriosa en el enorme libro de la solidaridad y la cooperación internacional que ya hojea 45 páginas.
La historia comenzó en Argelia en el año 1963 cuando un poderoso terremoto asoló al país y los cubanos se aprestaron a colaborar en la atención a los damnificados. Desde entonces 73 naciones en todos los continentes conocen de la entrega y la profesionalidad de los galenos de la Isla.
Personas enfermas en remotos parajes salvan sus vidas a diario acudiendo a los centros de salud donde trabajan los médicos cubanos. Las historias se repiten de país en país y suman millones en el mundo los que deben sus días al humanismo de la Revolución cubana.
Esas leyendas compartidas abundan y en medio de difíciles condiciones hacen grande a nuestros profesionales de la salud.
En una pequeña comunidad indígena en el distante Paraguay un nombre de mujer es de dominio popular.
Hace seis años la Doctora Marisol llegó desde Cuba y se convirtió en uno más de los habitantes de la aldea. Sin cambiar las costumbres la médica cubana se adaptó a convivir con ellos y poco a poco, utilizando muchas veces hasta su propio dialecto, logró enseñarles normas de higiene.
En ese andar compartido todos aprendieron y más que eso, los indios guaraníes lograron hacerse un espacio en el corazón de la doctora.
¨Intenté entender sus costumbres, pero también les enseñé. Había mucha insalubridad en esas condiciones de vida y por eso se enfermaban tanto”, apunta Marisol.
Mirando las fotos de su estancia allá la doctora recuerda el caso de una mujer indígena acabada de parir que sometía a su pequeña hija al humo de la cocina de la que no se apartaba un minuto para darle de comer a sus otros cinco hijos.
“Ese día varios habitantes de la aldea fueron a alertarme, a la niña le faltaba el aire, estaba casi cianótica. La madre no entendía, para ella si la pequeña moría, había otros hijos que cuidar. Tenía que hacer su trabajo y no podía dejarla con nadie”, recuerda la doctora Marisol.
 “Logré quitarle a la bebita y sacarla de aquella casita de barro húmeda y fría. Al rato, después de los primeros auxilios su respiración comenzó a normalizarse y para sorpresa mía, fueron los mismos nativos quienes le llamaron la atención a la madre”, concluyó la médica.
Las historias pueden ser más o menos tristes, más o menos dolorosas. Todas tienen el sabor de la colaboración cubana sin pedir nada a cambio, solo entregando salud a cada paso para que la vida florezca en tantos lugares del mundo donde las leyendas se hacen compartidas.
10/11/2008 13:17 Autor: Belkys. #. Tema: Cuba No hay comentarios. Comentar.

Los mogotes de la Sierra de los Órganos, Pinar del Río: su origen, desarrollo y desaparición.

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Manuel A. Iturralde-Vinent
Museo Nacional de Historia Natural
Publicado en http://www.fealc.org/boletines/BOL63_Sep2005.pdf.
Boletín informativo de la comisión de Geoespeleología No. 63, septiembre 2005. Federación Espeleológica de América Latina y el Caribe (FEALC)

Los mogotes de Pinar del Río son una maravilla hecha montaña, una quimera convertida en roca. El término “mogote” surgió en Cuba para designar una elevación en roca caliza, de cima más o menos redondeada, con paredes esencialmente verticales, muy comunes en el Valle de Viñales y después se ha aplicado en otras partes del mundo. Montañas calizas de paredes verticales se conocen en otras regiones: de Cuba (Alturas de Tapaste, el Pan de Matanzas, el Pan de Guajaibón), República Dominicana (Los Haitises) y Puerto Rico (serranías del Norte) y han sido llamadas mogotes, pero no son comparables a los de Viñales, ni por su origen ni por su forma. Elevaciones como éstas existen en muy pocas partes del mundo, y las que más se le asemejan están en China (Huey Ling), Viet Nam (Hi Fong) y Tailandia. Los investigadores que estudian el relieve de las calizas le llaman “carst cónico”, o “carst de torres” (en inglés “tower karst”) a las elevaciones de calizas con paredes más o menos verticales y cimas redondeadas.
La Sierra de los Órganos, en el occidente de Cuba, recibe este nombre pues desde el mar, mirando al sur, los empinados mogotes parecen los tubos de un órgano de piedra. Los mogotes de la Sierra de los Órganos no son solo exuberantes por su forma, sino también por el alto endemismo de las plantas y animales que viven en ellos, y sobre todo, por su origen.

Los mogotes de la Sierra de los Órganos presentan muchas variaciones en su forma. Algunos aparecen aislados, pero como regla, forman cadenas o sierras. Vistos desde un avión o helicóptero, la cima de los mogotes presenta varios morros, separados por profundas hendiduras o por valles intramontanos de perímetro circular, que los campesinos llaman hoyos de montaña. Estos “hoyos” se asemejan a los agujeros azules (blue holes) y casimbas, con la particularidad de que están secos y localizados a gran altura. Los hoyos de montaña se formaron debido al desplome del techo de cavernas, tal como se forman las casimbas y agujeros azules. Hay mogotes que de perfil parecen elefantes, otros se asemejan a las pirámides mayas, y muchos tienen figuras caprichosas que los lugareños han bautizado haciendo uso de su imaginería (la muela de la vieja, pico alto…). Los mogotes aparentan ser enormes moles de dura roca caliza, sin embargo, nada más alejado de la realidad. Lo cierto es que en su interior se encuentran varios niveles superpuestos de cavernas horizontales unidos por cuevas verticales, con salones que alcanzan la centena de metros de diámetro y altura. En otras palabras, los mogotes son como un cascarón con inmensos vacíos en su interior.

Las rocas
Los mogotes de Pinar del Río están compuestos por rocas calizas negras y grises, carentes de porosidad; que pertenecen a la era Mesozoica, de edad Jurásico Superior hasta el Cretácico Superior (161 a 65 millones de años). En estas rocas está preservada la historia de la formación del Mar Caribe, y contienen los restos fósiles de animales y plantas que lo poblaban hasta hace 65 millones de años. Aquellos eran animales marinos (reptiles gigantes, peces e invertebrados), así como restos de plantas y animales terrestres (dinosaurios y pterosaurios), todos extintos hoy.

Aspecto de las rocas que forman los mogotes. A la izquierda las calizas bien estratificadas y a la derecha calizas masivas donde las flechas indican la entrada de cavernas horizontales. Estas son rocas carentes de porosidad, de manera que las cavernas se abren solamente a lo largo de fracturas (fallas, grietas y planos de estratos).

En particular las rocas calizas que forman los mogotes se destacan por estar compuestas por capas superpuestas (estratos), cada una de pocos centímetros, que sumadas forman series que alcanzan más de mil metros de espesor. En esta serie estratificada se intercala un horizonte de casi 600 metros de espesor de calizas no estratificadas, masivas, que los geólogos denominan miembro San Vicente de la Formación Guasasa. La presencia de calizas estratificadas y masivas en la composición de las rocas formadoras de los mogotes determina la existencia de las paredes verticales, que se forman allí donde están las calizas masivas. En algunos casos las paredes verticales coinciden con fallas y pueden aparecer incluso cuando las calizas están bien estratificadas.

En la Sierra de Rosario las elevaciones también se componen de calizas, pero todas estas rocas están bien estratificadas. Por eso no son comunes las laderas verticales y se forman principalmente lomas de tipo “cuchillas”, con agudas cimas alargadas y laderas suavemente inclinadas. Otras elevaciones de tipo “mogote” de Cuba, como el pan de Guajaibón y el pan de Matanzas, también están formados por calizas masivas.

Los movimientos del terreno
Una premisa importante para la formación de los mogotes son los movimientos de levantamiento secular del terreno, que con el transcurso del tiempo han dado lugar a la formación de las montañas de la Cordillera de Guaniguanico. Estos movimientos también generan fallas y fracturas que dividen todo el macizo rocoso en bloques distintamente levantados, donde la acción de la erosión ha conformado valles y delimitado serranías. Si no se levantara el terreno, no habría montañas, ni estuvieran presentes con mayor intensidad los procesos provocados por la acción de la atracción de la gravedad (derrumbes y deslizamientos). Los movimientos ascendentes del terreno también juegan un papel trascendental en la formación de cavernas en la Sierra de los Órganos, lo que añade singularidad a dichos mogotes.

La formación de los mogotes
La formación de los mogotes es el resultado de dos conjuntos de procesos: internos y externos. Los internos ocurren dentro de los macizos de rocas calizas, incluyendo la disolución de las rocas, la erosión y los desplomes de cavernas. Los externos afectan la superficie exterior de las zonas montañosas, e incluyen erosión, corrosión, derrumbes y deslizamientos. Los procesos internos corroen las montañas abriendo oquedades en su interior, mientras que los procesos externos reducen las dimensiones de las elevaciones al desprenderse porciones de sus laderas. Veamos estos procesos en mayor detalle.

Los derrumbes y deslizamientos
La delimitación de los mogotes como elevaciones de paredes verticales está determinada por derrumbes y deslizamientos combinados. En todas las montañas tienen lugar tales procesos, que contribuyen a disminuir su altura y reducir sus dimensiones en general. Sin embargo, en el caso de las montañas compuestas por rocas calizas, a los procesos de erosión superficial se añaden los procesos de disolución de las rocas por las aguas, que en general aumentan la amplitud de las grietas y facilitan los derrumbes y deslizamientos. Pero como en las montañas de la Sierra de los Órganos se encuentran calizas masi

... (... continúa)
23/11/2008 15:59 Autor: Belkys. #. Tema: Sierra del Rosario No hay comentarios. Comentar.


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