Otro domingo de junio sin hijos

Por: Belkys Pérez Cruz
Este domingo de junio, traerá recuerdos a flor de piel. Tres de los cinco
cubanos prisioneros injustamente en cárceles norteamericanas son padres,
para otros dos la injusta condena se convirtió en el motivo de no serlo.
Ramón por ejemplo tiene tres hijas, para quienes, durante los últimos
años, la vida familiar ha estado marcada por arbitrariedades y abusos. Las cartas y poemas de Antonio Guerrero a sus hijos, desde la prisión, están llenas de ternura. La comunicación mantenida durante estos años propicia
un acercamiento que los ha convertido en grandes amigos y confidentes.
René González sufre la separación de sus hijas. La distancia ha impuesto
sacrificios, pero el amor sabe encontrar el camino para atrapar al corazón.
Fernando no tiene hijos. La realidad lo obligó a asimilar circunstancias y
aceptarlas como parte del necesario sacrificio.
El amor de Gerardo y Adriana se crece ante una injusta condena. Desde
hace casi una década estos dos cubanos no se encuentran y han visto detenidos
sus sueños de ser padres.
Mientras los años pasan, Adriana espera la autorización para visitar a su
esposo y el joven escribe cartas desde la prisión a sus hijos por nacer.
“Queridos hijos:
Cuando lean estas líneas habrán pasado algunos años desde que fueron escritas.
Ojalá no sean muchos. En esta fecha ustedes aún no han nacido, y hasta su mamá
tiene dudas de si algún día nacerán.
Todo se debe a que estoy viviendo momentos difíciles de mi vida, lejos de mi
país y mi familia, de los que sin embargo, estoy muy orgulloso y espero que
algún día ustedes también lo estén¨.
Este día señalado, cinco cubanos no compartirán con sus padres y sus
hijos. La alegría que se respira por la fecha en cada hogar cubano
llegará a Ramón, Tony y René en una carta, una postal o quizás en una llamada. A Fernando y a Gerardo la prisión les estará recordando que queda menos tiempo
para compartir la dicha de los otros. Para todos, la oscura cárcel será el
injusto sitio desde donde el amor surcará el espacio para llegar convertido en
caricia.

