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12/01/2007

Caracas, casa tomada

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Por: Isaac Rosa / Rebelión
Cada ciudad tiene, fácilmente reconocible, algún tipo de impresión, comentario, exclamación o pregunta que invariablemente surge, espontáneamente, en el visitante que llega por primera vez. Si en otras ciudades de otros países sus habitantes reciben con cansancio las mismas preguntas tópicas acerca del clima, la historia, el carácter monumental o alguna costumbre exótica, en Caracas la pregunta más repetida por parte de cualquier observador externo es siempre la misma: «¿por qué no bajan?». El visitante se sitúa en cualquier punto que permita cierta panorámica –un mirador de la cordillera del Ávila, la ventana del hotel, un trayecto en coche por la autopista axial–, desde donde observa, consternado, la segregación de la ciudad, el contraste atroz entre los distritos acomodados y los extensos «barrios» –así se llaman las zonas de infraviviendas–.

Ante esa visión del más insólito escenario de la lucha de clases, el visitante pregunta, señalando a los cerros atestados de precarias construcciones amontonadas: ¿por qué no bajan de los barrios? ¿por qué soportan vivir en la miseria cuando ahí abajo hay de todo? ¿Por qué no bajan a coger lo que necesitan, lo que sobra, lo que podían reclamar como propio también? Con otras palabras: ¿por qué no ha estallado todavía esta ciudad?

Para quienes viven en los distritos del Este, minoría privilegiada, la capital venezolana podría considerarse –y en buena medida lo es– una ciudad, su ciudad, cómoda, sofisticada, próspera, llena de atractivos, incluso lujosa. Para un visitante extranjero que llegase sin información y sin conciencia (dos requisitos indispensables para viajar por el mundo sin que duela), y que entrase de noche en la ciudad para alojarse en una zona pudiente, pongamos por caso Altamira, Caracas se presentaría como una ciudad habitable, aproblemática, hasta placentera. Al llegar de noche a la ciudad, entrando desde la autopista que le trae del aeropuerto, los barrios de los cerros permanecerían invisibles, mostrando tan sólo su entramado de bombillas de aspecto navideño, como un saludo simpático para el visitante, que tal vez exclamará «qué bonito, cuántas lucecitas». Si se aloja en un hotel de Altamira, amanecerá al día siguiente en una ciudad de calles limpias, anchas avenidas, parques cuidados, plazas de paseo, vigilancia policial omnipresente, coches de gran cilindrada, edificios acristalados de oficinas, imponentes centros comerciales, los mejores restaurantes, ciudadanos bien vestidos, educados, librerías bien surtidas, una atractiva oferta cultural...

Podría pasar así varios días, semanas, alternando una visita al parque natural de la cordillera del Ávila, una tarde de compras en franquicias de las primeras marcas, un buen concierto, un paseo por las praderas del impecable Parque del Este, una partida de golf en el refinado country club, una mañana recorriendo la colección del Museo de Arte Contemporáneo Sofía Imber, o una excursión de un día al cercano archipiélago coralino de Los Roques.

Así ha sido la vida durante décadas para una parte de los caraqueños, la irónicamente llamada Sociedad Sambil –por alusión al nombre de uno de los centros comerciales más grandes y lujosos de todo el continente–. Eran quienes disfrutaban las rentas de la industria petrolífera en los años de bonanza, lo que se traducía en alto poder adquisitivo, viajes vacacionales al extranjero –adonde también enviaban a sus hijos para ampliar estudios– y una vida cultural y social como pocas ciudades latinoamericanas conocen. Todo estaba ahí, fácil, al alcance, asequible.
Desde hace unos años, sin embargo, todo este nivel de vida tiene apellido, tal como lo viven sus beneficiarios: amenazado. Es bienestar, pero un bienestar amenazado. Es prosperidad, pero una prosperidad amenazada. Es nivel de vida, pero un nivel de vida amenazado, tal vez con fecha de caducidad.

Encerrados en su isla blindada, para ellos el resto de la ciudad es una gran amenaza envolvente, y se diría que inminente. Acorazados en el miedo, los habitantes de las menguantes zonas privilegiadas han renunciado al entendimiento, a la comunicación, a la salvación de los demás, de quienes no son de los suyos. Prefieren darlos por perdidos, como dan por perdidas amplias zonas de la ciudad, que consideran «zona roja» –así se lo oí decir a algunos caraqueños–, donde el adjetivo «rojo» tiene un significado de peligro, de inseguridad, de violencia, pero también un sentido político, en tanto que zona chavista, de apoyo masivo al proceso revolucionario en marcha desde la llegada a la presidencia de Hugo Chávez.

El miedo es real, sincero, hasta cierto punto fanático. Es como si la respuesta a la pregunta inicial (¿por qué no bajan?) fuese afirmativa: han empezado a bajar, ya vienen, ya están aquí. Una reciente película venezolana, Secuestro express, reproduce ese sentimiento de terror ante los otros, desconocidos y peligrosos. La película, no exenta de trampas y moralina –así la protagonista, niña rica que trabaja ayudando a los niños pobres en una residencia, consigue salvarse porque «no merece» sufrir la ira de los pobres, ya que es buena; mientras que su novio, cocainómano y bisexual, es asesinado–, muestra una imagen desoladora de Caracas, donde la violencia de los que no tienen nada hacia los que lo tienen todo va más allá de lo delincuencial para erigirse como una forma de justicia social o, más bien, venganza social tras décadas de resentimiento.

Sintiéndose reflejados en la desesperada pareja protagonista –cuyo destino está por igual en manos de los temibles «malandros» y de la policía corrupta y criminal–, los habitantes de clase alta viven aislados, encerrados en sí mismos, y sólo si es necesario salen de sus reservas, para abandonar la ciudad en automóvil por alguna de las autopistas que la vertebran, o para cruzarla a pie siempre que lo hagan respaldados por la masa –las grandes marchas opositoras de años atrás–. De lo contrario, no pisan jamás otros distritos, pues en ellos no hay nada que pueda interesarles, ni centro de trabajo, ni residencia, ni lugares de ocio y consumo, nada, sólo peligro, delincuencia, violencia. Hace tiempo que renunciaron a recuperar esas zonas y como mucho se conforman con retener sus parcelas impermeables. El proceso de movilizaciones antigubernamentales, que concluyó abruptamente con el fallido golpe de estado de 2002 y el posterior y fracasado referéndum revocatorio, ha hecho que pierdan toda esperanza y se limiten a preservar su islote privilegiado.

El planteamiento recuerda a aquel formidable relato de Julio Cortázar, breve e inquietante: Casa tomada. La historia es conocida: la pareja de hermanos rentistas que habita la gran casa familiar hasta que una presencia inexplicada pero poderosísima la va ocupando por partes, la va tomando, y ellos se limitan a dar por perdida la zona tomada y cerrar bien la puerta que les separa, manteniendo a salvo su zona libre, hasta que también la pierdan y no tengan más remedio que abandonar la casa.

De la misma forma, pareciera que la elite caraqueña vive en su propia «casa tomada» –entendida la ciudad desde un enfoque patrimonial exclusivista–, en proceso de ocupación progresiva, y prefieren conservar sana una parte pequeña, en la que poder vivir con relativa tranquilidad, apenas inquietos por los ruidos que llegan del otro lado (disparos, pero también gritos, eslóganes revolucionarios), tal vez lamentando alguna pertenencia que se dejaron al otro lado cuando fue tomado y tuvieron que retirarse.

Como el protagonista del relato echaba de menos sus libros de literatura francesa y su pipa de enebro que se dejó en la zona tomada, algunos caraqueños lamentan la «toma» del bulevar de Sabana Grande, una extensa zona peatonal que en tiempos, cuentan, fue zona de artistas, de bohemia, de cafés y galerías, y que hoy es territorio de los buhoneros (vendedores callejeros) y los malandros (delincuentes). Igualmente lamentan la rendición de la zona del Parque Central, una de las áreas arquitectónicamente más interesantes de Caracas, exponente del desarrollo de los setenta al calor del alto precio del petróleo. En el Parque Central se encuentran los principales museos de la ciudad y el gran complejo cultural Teresa Carreño, pero sus antiguos usuarios ya sólo acceden a él cruzando a toda velocidad las autopistas (sin detenerse en semáforos si es de noche). El propio teatro Teresa Carreño está hoy «tomado» en otro sentido, desde el momento en que la cultura popular impulsada por el gobierno bolivariano ha permitido que los habitantes de los barrios, tradicionalmente marginados, puedan sentarse también en las butacas antaño intocables, para disgusto de quienes nunca compartirían fila con los tierrúos.

La idea de la «casa tomada» se refuerza si observamos Caracas desde algún punto alto, desde cualquiera de los miradores del Ávila. Los cerros alfombrados de chabolas (llamadas «ranchos»), presentes en cualquier punto hacia el que miremos, parecen avanzar hacia abajo, hacia el centro, extendiéndose, ganando terreno, y vienen a la imagen todos los tópicos gastados: el desierto que avanza, la lava de la erupción volcánica que deja tierra quemada a su paso, la ola gigante que todo lo engulle. Si nos fijamos bien, si miramos atentamente, parece que pudiésemos apreciar el movimiento, el desplazamiento, el corrimiento que va tomando cada vez zonas mayores de la ciudad.
Primero fueron los cerros, las zonas altas, donde se urbanizaron irregularmente hasta los barrancos más difíciles. Luego se extendió la construcción precaria a las zonas vecinas, y de ahí al centro de la ciudad, los distritos de la reducida e inestable clase media –que siempre tiene un pie en el escalón inferior–, el exiguo casco histórico, pronto los distritos oficiales, los centros culturales, los edificios a medio construir que quedaron interrumpidos en alguna de las sucesivas crisis económicas y que ahí permanecen, esqueletos de hormigón, en algunos casos ocupados por inquilinos faltos de espacio.

El avance de la Caracas roja hacia el Este va cercando las alcaldías de renta alta, que responden a ese avance con el blindaje total: alambradas, electrificación, ejércitos de seguridad privada y pública y, por supuesto, la disuasión menos visible pero tanto o más efectiva de los precios inabordables para ese 80% de ciudadanía sin suficientes recursos.

Nosotros, ciudadanos europeos acomodados que viajamos a Caracas por primera vez, sin quererlo nos identificamos inicialmente con esta mirada, con esta perspectiva, con esta interpretación, porque nuestra empatía se dirige a los que, entendemos, son como nosotros, son de los nuestros: sanos, limpios, bien vestidos, educados, residentes en pisos o adosados, con poder adquisitivo, blancos. Blancos, sí, porque el problema social caraqueño tiene un sustrato racista –o tal vez sea al revés, quién sabe–, y se aprecia la total coincidencia entre la polarización racial y la socioeconómica.

Por todo ello, cuando uno se imagina viviendo en Caracas siempre se sitúa del lado de acá, en Altamira, en Chacao, donde el tipo de construcción, el trazado de las vías, los nombres de los comercios, el aspecto de la gente, nos hacen sentir en casa. De esta forma, es evidente, uno se siente solidariamente amenazado. ¿Por qué no nos situamos al otro lado? ¿Estamos seguros de que siempre nos tocaría del lado de acá? ¿Y si fuésemos un habitante de ranchito –por mera estadística sería más probable, caso de que nos tocase nacer en Caracas–, un residente en alguna de las construcciones de ladrillo y uralita de Catia, o en los hacinados barrios verticales del distrito 23 de Enero? ¿No cambiaría nuestro enfoque, nuestra interpretación? ¿Veríamos la amenaza? ¿Elaboraríamos la imagen de la «casa tomada» si estuviésemos al otro lado de la puerta?

Si hacemos el esfuerzo imaginativo de situarnos al otro lado, de encuadrarnos entre la clase desposeída, la pregunta inicial toma más fuerza aún: ¿por qué no bajamos, por qué no dejamos los barrios, por qué no descendemos al valle y avanzamos por la autopista hacia el Este, por qué no acabamos de ocupar de una vez por todas el resto de la casa, las estancias que aún retiene esa incestuosa pareja de hermanos rentistas que no necesita tanto sitio para vivir; por qué vamos a seguir aguantando la penuria si ahí abajo está todo lo que nos falta y más?

Por qué no bajan, seguimos preguntándonos. Para responderlo hay que mirar la historia reciente: cuando por fin bajaron, en 1989. Desde hacía años, desde finales de los setenta, se temía un estallido social, las contradicciones no podían soportarse más tiempo, la desigualdad en renta disponible era escandalosa. El detonante fue el programa de ajuste económico recetado por el FMI y que el entonces presidente Carlos Andrés Pérez comenzó aplicando por abajo, por lo más básico: el precio del combustible –que en Venezuela siempre fue más barato que el agua– y el precio del transporte –en una ciudad congestionada e inabordable a pie–, lo que pronto provocó desabastecimiento alimentario ante nuevas subidas de precios.

La revuelta social, en la que algunos optimistas sitúan el inicio de la lucha antiglobalización –por cuanto puede tomarse por una contestación a las políticas neoliberales del FMI– hizo que durante dos días los habitantes de los barrios bajasen al valle y tomasen lo que estaba ahí, al alcance, saqueando comercios, incendiando lo que no podían llevarse, enfrentándose a los propietarios. La intervención del ejército y la policía, que no sólo limpió el centro de la ciudad sino que continuó la represión entrando en los barrios, consiguió someter la revuelta al precio de miles de muertos. Las cifras oficiales nunca admitieron más de 300 muertos, pero fuentes fiables elevan el número de asesinados muy por encima de los 5.000, incluso más allá de los 10.000 según algunos. Ahí está, en parte, la respuesta a la pregunta. Por qué no bajan. Porque cuando bajaron los mataron.

El segundo momento se produjo en 2002. El golpe de Estado contra el presidente Chávez. Tras las primeras 24 horas de estupor, las multitudes partidarias del presidente comienzan a bajar de los barrios. Grandes marchas alcanzan el centro de la ciudad. A su paso, enfrentamientos, incendios y saqueos, todo ocultado por las televisiones que intentan transmitir una imagen de tranquilidad. Exigen la restitución del presidente, o amenazan arrasar con todo. Esa posibilidad, unida al comportamiento de aquellos miembros de las fuerzas armadas que permanecieron leales al gobierno legítimo, disuadió a los golpistas, que tuvieron que retirarse.

Desde entonces, los barrios han tomado un nuevo sentido: el de trinchera, el de baluarte de la revolución bolivariana. Su propio urbanismo caótico e inextricable –originado sin más proyecto que la necesidad de techo y sin más planificación que la ocupación de todo el terreno disponible, levantando incluso rancho sobre rancho, en altura– deja de ser un problema para convertirse en una ventaja en un contexto de resistencia como el actual. Se dice que algún militar llegó a sugerir, en pleno calentón del golpe de 2002, bombardear los barrios. Sabían que era imposible someterlos de otra forma.

De hecho hoy, cuando en Caracas cada vez más gente –nada paranoica en principio– sugiere la posibilidad no muy remota de algún tipo de intervención militar exterior –y decir «exterior» es un eufemismo, ya saben–, los partidarios de la revolución se encomiendan a la resistencia de los barrios, a la imposibilidad de tomarlos mediante formas de guerra convencional, a la conversión de los cerros en selvas inaccesibles, ratoneras, guerra de guerrillas. A su favor juega el trazado y construcción de estas zonas, impenetrables en su disposición –sin siquiera calles en las zonas más altas, donde apenas hay separación entre edificaciones– pero, sobre todo, la cada vez mayor ideologización de sus habitantes, plenamente identificados con la revolución bolivariana y dispuestos a defenderla porque, como el proletariado clásico, nada tienen que perder.

Caracas es ejemplo emblemático de ciudad fundada por militares en acción de conquista. Esto significa, como otras grandes urbes latinoamericanas que tienen el mismo origen, que es reflejo de los condicionantes históricos bajo los que fue emplazada y construida. Su fundación no obedeció a criterios urbanísticos, sino a las necesidades de la conquista española y al establecimiento del sistema de producción esclavista. De ahí que su emplazamiento no se eligiese atendiendo a lo que sería razonable (ubicación geográfica, clima, topografía, salubridad, fertilidad de la tierra, accesibilidad) sino a esas otras necesidades, que generan una serie de problemas que Caracas arrastra desde sus inicios.
El primero es la falta de espacio, por estar situada en un valle cerrado, encajonada entre montañas, lo que ha determinado un crecimiento vertical (decenas de rascacielos) y forzado (se trata de aprovechar cualquier espacio disponible). A ello se une la presencia manifiesta de los problemas urbanos típicos del continente, tal vez agravados en Caracas: el empobrecimiento de amplios sectores de la población, la extensión de la construcción irregular, la economía informal generalizada, la delincuencia, la corrupción.

La ciudad ha sido igualmente víctima de los lastres económicos, políticos y sociales del siglo veinte venezolano, de la disipación de la riqueza petrolera, de la falta de tejido económico para las clases bajas. En los años de la bonanza del oro negro, desde finales de los cincuenta, durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, y sobre todo en los setenta, se emprendieron grandes obras que cambiaron la cara a la ciudad, dándole ese aspecto de «ciudad enorme, extraordinaria: un valle lleno de concreto y metal» de la que hablaba Adriano González León en País portátil.

En ese tiempo forma Caracas su perfil característico: rascacielos por todas partes, pero también túneles, autopistas, metro, grandes avenidas, parques, arrasando de paso la mayor parte del centro histórico que había sobrevivido a guerras, terremotos y saqueos piratas. En esos mismos años se produce el gran éxodo del campo a la ciudad que multiplica los barrios, los ranchos. En veinte años la población urbana pasa del 48% de 1950 al 73% de 1971, y sigue creciendo hasta el 90% actual, concentrándose sobre todo en la gran Caracas (cinco millones de habitantes). Son los años, además, de la lucha política más dura, con formas incluso de guerrilla urbana, como relata la propia novela de González León, o la interesante obra narrativa de Carlos Noguera.

La zona roja, decíamos, lo es también en un sentido político. Para los acomodados, al otro lado hay violencia, inseguridad, pero también hay un proceso político al que dan la espalda, en el que no quieren participar, frente al que blindan igualmente sus urbanizaciones, sus vidas, sus ideas. La revolución bolivariana aún no ha entrado en las zonas del Este que siguen gobernadas por la oposición, y que viven ajenas al nuevo lenguaje político, a los proyectos, a las misiones sociales, a los propósitos transformadores.

Los responsables del proceso político actual están comprobando que más allá, en los cerros, en los barrios, hay un gran potencial, hay vida. Frente a la inicial impresión negativa, que surge de ver el amontonamiento de construcciones y el aspecto depauperado de las mismas y de las gentes que las habitan, que daría impresión de desesperanza, de inutilidad de los esfuerzos, el proceso político ha encontrado mucho más que una multitud desesperada y dispuesta a marchar en grandes manifestaciones, ha encontrado realmente su base, una base entusiasta y dispuesta no sólo a defender la revolución, sino a hacerla suya, a participar, a dirigirla. Frente a la imagen tópica del «malandro», aparece el militante concienciado, el «facilitador» que actúa en su entorno, el grupo organizado que plantea las necesidades del barrio en esa forma primaria –y aún en pañales– de democracia participativa.

Partiendo de las formas tradicionales de organización que ya existían en los barrios –y que tenían que ver más con la supervivencia que con un proyecto político, basadas más en la creación de estructuras sociales propias ante la ausencia de un Estado que nunca subía por las escaleras y empinadas veredas de los cerros– están surgiendo nuevas formas de movimiento vecinal reivindicativo. Más allá de las conocidas misiones –sociales, educativas, sanitarias y culturales, y cuya necesidad reconoce la propia oposición antichavista–, en los barrios más empobrecidos se está produciendo un proceso de toma de conciencia de los habitantes que va a ser decisivo para el futuro de la ciudad.

Todo un fenómeno de reactivación social y cultural –y que deberá ser también económica para que tenga continuidad– que ha sido impulsada desde las instituciones bolivarianas, pero cuyo empuje se origina en el propio barrio, en las estructuras y liderazgos preexistentes, propios de su precaria condición. El concepto de «desarrollo endógeno» –que en Europa suena a algo burocrático e inofensivo, pero que en un país como Venezuela es realmente revolucionario– implica que todo nazca en el propio barrio, lo que ha reactivado a una población apática y estigmatizada cuyas iniciativas, aunque aún no tengan alcance fuera del propio vecindario, están demostrando que bajo la imagen negativa de los barrios y su asociación exclusiva a ideas como miseria, atraso y delincuencia, existían formas de vida e incluso manifestaciones culturales originales.

Mientras tanto, la clase alta, los habitantes del Este, permanecen ajenos a esta revitalización de los cerros. Tal vez se resignan, como la pareja protagonista del cuento de Cortázar, a aguantar en la parte que aún retienen. Hasta el día en que la casa sea tomada por completo y tengan que marcharse, cerrando bien la puerta de entrada y tirando la llave a la alcantarilla, no fuese a ser que a algún pobre diablo se le ocurriera entrar, a esa hora y con la casa tomada.

Se permite la reproducción íntegra de este texto siempre que sea con fines no comerciales, se cite autoría y procedencia y se mantenga esta nota.

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12/01/2007 20:41 Autor: Belkys. #. Tema: Venezuela Hay 3 comentarios.

11/01/2007

Fredy Muñoz en libertad: Temor por su vida y por nuevos montajes

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Por: Aram Aharonian

La Fiscalía colombiana decidió declarar sin lugar la medida de aseguramiento (prisión preventiva) dictada contra el corresponsal de Telesur, Fredy Muñoz, al considerar insuficientes las pruebas testimoniales que lo señalaban como supuesto miembro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y coautor de atentados en las ciudades de Barranquilla y Cartagena.

De esta forma, se hizo lugar a la apelación que presentó la defensa encabezada por el abogado Tito Gaitán para revocar la medida, basada en las diversas irregularidades en que incurrió la Fiscalía durante el proceso, como inconstitucionalidades, denegación de la debida defensa y falta de rigurosidad jurídica.

Muñoz salió de la cárcel barranquillera de El Bosque al mediodóia del martes 9 de enero, 52 días después de ser apresado en el aeropuerto El Dorado de Bogotá, al regresar de un curso en Caracas. Hoy, Muiñoz y sus compañeros temen por su vida. Si bien el joven periodista está libre, el proceso sigue, y la Fiscalía tiene todo el tiempo para preparar nuevos montajes. Lo que hace falta es que la justicia colombiana retire definitivamente los cargos y aclare el error cometido.

Desde que Muñoz fue detenido, el 19 de noviembre pasado en Bogotá, diversas entidades de prensa, organizaciones de derechos humanos y medios latinoamericanos denunciaron que el proceso contra el corresponsal no sólo dejaba en evidencia las amenazas que sufre la libertad de prensa en Colombia, sino también el ataque directo contra el canal multiestatal Telesur, sobre todo por su carácter contrahegemónico.

Ahora, tras la liberación del periodista, Gaitán comenzará a trabajar para lograr su absolución plena, aunque con enormes obstáculos, incluso, el peligro de un eventual atentado contra la vida de su defendido. El abogado advirtió que ''hay que estar atentos a que no haya ningún tipo de ánimo revanchista por parte de los organismos de seguridad que prefabricaron este caso'', como la inteligencia militar naval o la policía secreta DAS.

También Muñoz fue claro en este sentido, al denunciar –al salir de la prisión- que los testigos, funcionarios judiciales y órganos de seguridad y de inteligencia que actuaron en su contra fueron los mismos que formaron parte del proceso que se le siguió al sociólogo colombiano y profesor universitario Alfredo Correa de Andreis, asesinado hace poco más de dos años en Baranquilla. La detención y las acusaciones que llevaron al procesamiento de Correa de Andreis por el delito de ''rebelión'', en junio de 2004, y que terminaron con su propia muerte en manos de sicarios, fueron similares a las que sufre actualmente el corresponsal de Telesur. En consecuencia, el periodista, su defensa y las propias autoridades del canal multiestatal advirtieron sobre los peligros latentes.

''Esto nos hace dudar de lo que puede pasar de aquí en adelante, por eso las medidas de seguridad sobre mi persona son extremas en este momento'', dijo Fredy Muñoz, quien en breve se reintegrará a sus tareas en la corresponsalía bogotana de Telesur, hasta lograr se autorice su salida del país y poder atender su nuevo cargo en la corresponsalía del canal multiestatal en Venezuela.

Testigo acusa a Fiscal de presiones y coacción

Nuevos testimonios aparecidos en la prensa colombiana e internacional entre el fin de 2006 y este año que se le antoja comenzar, dejaban en claro que el caso contra el corresponsal de Telesur en Colombia, Fredy Muñoz, no era más que un grotesco montaje de organismos de seguridad colombianos que atentaba contra la libertad de expresión y trataba de criminalizar al canal multiestatal latinoamericano Telesur.

La Fiscal especial que conduce en la ciudad de Cartagena el proceso por rebelión y terrorismo contra el periodista Fredy Muñoz fue señalada por uno de los testigos que ella hizo comparecer en el proceso y que pretendió rindiera testimonio contra el corresponsal de Telesur en Colombia, de haberlo presionado y amenazado.

El testigo, Yainer Rodríguez Vázques, señaló asimismo ante la Fiscal Myriam Martínez Palomino y el Procurador Penal Juan Carlos Cabarcas, que también fue amenazado por la Inteligencia de la Armada de Colombia, para que rindiera declaraciones contra personas que no conoce, entre ellos Fredy Muñoz. El testigo dijo que no conoce al periodista referido y que el alias que le atribuyen –Jorge Eliécer- corresponde a un guerrillero que fue muerto por las Autodefensas (paramilitares) años atrás.

Yainer Rodríguez, condenado a 12 años de prisión, acusado de los delitos de rebelión y terrorismo, dijo a la Fiscal que a ella le consta que él también fue víctima de sus presiones en ese mismo despacho –si no declaraba lo que ella quería, se le amenazaba de extenderle la pena a 30 o 40 años de prisión-, y que también lo presionaron en la base militar de Bocagrande, donde estaba recluido.

Interrogado por el Procurador, Yayner Rodríguez señaló que no puede seguir acusando a gente que no conoce y manifestó que ya le había comunicado a la Fiscal que el Jorge Eliécer que él conocía desertó de la guerrilla y lo mataron las autodefensas en Ñanguma.

Basándose en el testimonio de tres exguerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) -detenidos en el DAS y en Batallón de Infantería de Marina #2 de la Fuerza Naval de la Costa Atlántica y quienes están negociando una reducción de su pena a cambio de información que incrimine a las FARC- la Dirección Administrativa de Seguridad (DAS) identificó a Fredy Muñoz como el guerrillero conocido con el alias de Jorge Eliécer, acusándolo de ser explosivista del Frente 37 de las FARC, y co-responsable de atentados con bombas y petardos cometidos en las ciudades de Barranquilla y Cartagena. En el año 2002, Muñoz ya ejercía de periodista en medios colombianos.

La grosera prisión del corresponsal de Telesur en Colombia, Fredy Muñoz, un dedicado, joven, acucioso periodista de apenas 36 años, pone de manifiesto que, una vez más el periodismo independiente, libre y crítico es agredido por quienes insisten en utilizar la coacción, el amedrentamiento, la mentira y la fuerza para doblegarlo.

Como se sigue demostrando, la acusación hecha sin mayores pruebas, es absolutamente descabellada y debe interpretarse como una amenaza a la libertad de prensa. Todos los indicios indican que lo que se pretende con esta detención es criminalizar a Telesur y el trabajo de la corresponsalía en Colombia, fundamentado en el rigor y la veracidad periodística y en descubrir al público latinoamericano la verdadera realidad de Colombia, dándole también voz e imagen a los movimientos sociales colombianos. Al mismo tiempo se buscaría poner una cortina de humo ante la crisis institucional que se vive en Colombia.

Es más: el acoso contra Telesur queda demostrado por la sucesiva información que el DAS sigue solicitando en inspecciones a la sede de la corresponsalía del canal multiestatal latinoamericano en Bogotá.

Los testigos reunidos por la Fiscalía señalaron que el alias que le han atribuido a Fredy Muñoz los organismos de seguridad, había sido afectado por la explosión accidental de una bomba, que le habría causado graves quemaduras en una de sus extremidades superiores y en una de sus orejas, lesiones que no presenta el periodista –lo que corrobora el exámen médico-legal-, pese a lo cual la Fiscalía insiste en señalarlo como ese delincuente.

Fredy Muñoz Altamiranda es un joven periodista colombiano, que acaba de cumplir sus 36 años en prisión, que fue detenido al 19 de noviembre último en el aeropuerto internacional El Dorado de Bogotá, por autoridades del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), acusado de los supuestos delitos de rebelión y terrorismo.

Muñoz es, desde septiembre de 2005, corresponsal de TeleSUR en Colombia, corolario de una carrera profesional de doce años. La acusación en su contra se enmarca dentro de la retahíla de ataques que se han producido contra TeleSUR, desde antes de su lanzamiento y se contextualiza en la profunda crisis institucional por la que atraviesa el gobierno en Colombia, a raíz de las denuncias de la penetración narco-paramilitar en el Estado colombiano, incluyendo los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.

La acusación fue tramitada por la Fiscalía 5ta, Unidad de Reacción Inmediata (URI-DAS) de Barranquilla, a cargo del Fiscal Manuel Hernando Molano Rojas. Posteriormente, el expediente fue pasado sucesivamente a la Fiscalía 3ra de Barranquilla y a la Fiscalía Tercera Especializada de Cartagena, jurisdicción donde se desarrollaron los supuestos hechos delictivos.

No es casualidad que tanto organismos patronales como la Sociedad Interamericana de Prensa, como profesionales de la Federación Latinoamericana de Periodistas, la Federación Internacional de Periodistas y el estadounidense CPJ, hayan exigido una pronta y justa solución a esta situación.

Colombia vive una crisis institucional. Cincuenta dirigentes políticos del oficialismo colombiano acaban de admitir haber suscrito un documento en respaldo a una propuesta de los líderes paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Una decena de parlamentarios ha sido acusado por la Suprema Corte de Justicia de delitos cometidos -incluso el genocidio- en alianza con los paramilitares, entre ellos apoyar, financiar, pertenecer o cooperar con estos grupos.

Durante el primer gobierno del presidente Alvaro Uribe (2202-06) fueron asesinados 18 periodistas; siete de octubre de 2002 a octubre de 2003; cinco a octubre de 2004; dos a octubre de 2005 y tres a octubre de 2006. Muchos periodistas colombianos han optado por el exilio como única forma de preservar sus vidas ante las amenazas de muerte, como en los recientes casos de Fernando Garavito y Daniel Coronell. Casi una treintena de periodistas está bajo la protección del DAS para que puedan cumplir con sus labores, muchos fueron asesinados. ¿De qué libertad de expresión estamos hablando?

Todo indica que lo que se pretende es criminalizar a Telesur y el trabajo de la corresponsalía en Bogotá, fundamentado en el rigor y la veracidad periodística. Quizás haya gente que busca provocar una nueva crisis entre Colombia y Venezuela, apenas unos días antes de las elecciones presidenciales en este país.

El problema del gobierno colombiano con periodistas serios como Fredy consiste en dar cuenta de hechos que silencian los medios del sistema: por ejemplo, el falso atentado con coche bomba en la zona sur de Bogotá el 14 de julio pasado, poco antes de la reelección de Uribe. La Fiscalía General colombiana calificó de ''grosero montaje'' la realización de aquel acto terrorista, atribuido en su momento a la guerrilla, por parte de un mayor y un capitán interesados en escalar posiciones. Terrorismo de Estado que los expertos en ''seguridad democrática'' de Uribe califican de ''falsos positivos''.

Invisibilizar la realidad

Invisibilizar parece ser la consigna. Que nadie se entere de lo que pasa en América Latina, así podemos estigmatizar los movimientos sociales, disfrazar de seguridad pública a las más burdas represiones, olvidarnos de los millones y millones de excluidos en nuestra América. La pobre.

Lo que se pretende con esta detención es criminalizar a Telesur y el trabajo de la corresponsalía en Bogotá, fundamentado en el rigor y la veracidad periodística. Quizá haya gente que buscaba, con este montaje, provocar una nueva crisis entre Colombia y Venezuela, apenas unos días antes de elecciones presidenciales en este país y, a la vez, poner una cortina de humo ante la grave crisis institucional que se vive en Colombia. Si esa era la estrategia, fracasó estrepitosamente.

Aquellos que vivimos en el sur sabemos que el caso de Muñoz no es aislado. Son miles los periodistas honestos que pagaron y pagan con cárcel, persecución, amenazas y violencia su ética, su dedicación a informar con la verdad. Sabemos de sobra de decenas de periodistas desaparecidos, asesinados, torturados y sacrificados para silenciar el terrorismo de estado, la barbarie y la miseria.

No cabe ninguna duda, que más allá de firmar un TLC que ni sus propios empresarios quieren, Colombia vive hoy una grave crisis institucional, con la sucesión de escándalos derivados de que personeros del paramilitarismo, incluso algún senador sindicado de haber alentado actos de genocidio- detentan altos cargos en el gobierno.

Los últimos hechos ocurridos en Colombia –y visibilizados por la corresponsalía de Telesur, de la que forma parte Fredy Muñoz- incluyen un falso atentado con carro bomba en la zona sur de Bogotá el 14 de julio, poco antes de las elecciones que terminaron con la reelección del presidente Álvaro Uribe.

La Fiscalía General colombiana calificó de ''grosero montaje'' la realización de este acto terrorista –atribuido en su momento a la guerrilla- por parte de un mayor y un capitán del ejército para escalar posiciones. Sin duda, como éste, el de Fredy Muñoz es otro grosero, artero montaje, en el que participa la policía secreta DAS y la regional del Caribe de la llamada ''inteligencia'' naval.

Pero eso no es todo. Porque ese es apenas uno de los cinco incidentes de los llamados ''falsos positivos'': atentados denunciados como de autoría de la guerrilla que en realidad fueron realizados por las fuerzas de seguridad. Y por lo cual, el partido Liberal, de oposición, pidió la cabeza de Juan Manuel Santos, el ministro de Defensa.

No cabe duda de que en Colombia hay gente capaz de poner una bomba en una dependencia militar obviamente con ayuda interna- para interrumpir un proceso de paz o de intercambio humanitario de prisioneros entre el gobierno y la guerrilla. Son esos montajes, ese terrorismo de Estado, a lo que se les da por llamar en Colombia ''los falsos positivos''.

¿Será que de pronto todos se volvieron locos? No. Hoy la prensa colombiana parece recobrar intermitentemente, claro, la memoria y trae a la mesa el choque entre militares y policías en Guaitarilla, la muerte de campesinos en Cajamarca, la presentación de civiles como guerrilleros muertos, la matanza de una unidad de élite de la Policía por una unidad del Ejército en Jamundí, la participación de militares en un supuesto ajuste de cuentas entre narcotraficantes en el departamento de Atlántico. Estos hechos, como muchos ellos de la conflictiva cotidianeidad colombiana, fueron visibilizados por Telesur.

Desde el Congreso colombiano, desde las bancadas del liberalismo y del Polo Democrático Alternativo, surgen duras críticas sobre la dudosa desmovilización de las paramilitares Autodefensas, que quiere presentarse como sustentada sobre la legalidad y la paz.

Según un a investigación del DAS, la policía secreta, actualmente operan 44 nuevos grupos paramilitares en distintos puntos del país. En el Senado se hizo notar que entre 2003 y 2006 los miembros de las bandas paramilitares tuvieron un crecimiento exponencial, pasando de 15 mil a 41mil integrantes.

En el Congreso se denunció asimismo que muchos campesinos desempleados y sumidos en la miseria han sido utilizados para hacerlos pasar como paramilitares y de esa manera cobrar el sustento mensual que les brinda el Estado, auxilio que asciende en los últimos dos años a cien millones de dólares, que obviamente sale de los impuestos que pagan todos los colombianos.

Mientras el Estado subsidia esta maquinaria paramilitar, los principales cabecillas de las Autodefensas, acogidos a la -mal- llamada Ley de Justicia y Paz, están alojados (supuestamente detenidos) en el centro vacacional de La Ceja, en Antioquia. Para juristas colombianos, esta ley es un instrumento de impunidad con la cual se pretende, incluso, burlar una posible intervención de la Corte Penal Internacional, catalogando a las autodefensas dentro del esquema de delito político.

El senador Parmenio Cuellar recordó los delincuentes políticos son aquellos que se rebelan contra el estado. Obviamente, los paramilitares no están luchando por derribar el orden establecido, por derribar al gobierno.

La Comisión Colombiana de Juristas ha demostrado que en los dos años de esta política de ''desmovilización'' los distintos bloques paramilitares han cometido más de tres mil asesinatos, en su gran mayoría de campesinos indefensos, dirigentes sociales, sindicales y políticos, y también de empresarios en el afán de quedarse con sus negocios.

Sólo el bloque Norte de las Autodefensas ha perpetrado 558 asesinatos, cifra confirmada por el computar incautado al jefe paramilitar ''Jorge 40'' y denunciados en el Senado el 18 de octubre último. Al mismo tiempo, las Autodefensas siguen narcotraficando y mantienen dominio territorial, político y económico en amplias zonas del país.

Sin duda Telesur incomoda a las élites tradicionales, a los detentadores del poder en muchos de nuestros países. Y por eso quieren silenciar su voz, para que siga la afonía de la que muy pocos se beneficiaron durante tantos (514) años. Porque el canal multiestatal latinoamericano apenas cumple con el cometido de todo periodista: visibiliza, hace público, transmite a todo el continente y al resto del mundo, lo que medios comerciales, muchas veces coaccionados, amedrentados hasta que aplican la autocensura- no difunden sobre las realidades de nuestro continente.

No se puede permitir la descalificación artera, la estigmatización. Porque más allá de nuestras pequeñeces, Telesur somos todos. Todos aquellos que creemos (y luchamos) por el proceso de integración, que creemos en la democracia, en la diversidad, en la pluralidad. Más allá del alcance de su señal, hoy Telesur es ejemplo de un periodismo alternativo y masivo, y no solo en América Latina.

Cabe recordar, también, que en Colombia, la Fiscalía tiene una dirección de Protección a Periodistas, que se la brinda con vehículos y escoltas armados a los trabajadores de la prensa amenazados por el paramilitarismo. Y el propio DAS certifica, en una inusual ''aclaración'', que protege a 28 periodistas amenazados. Muchos trabajadores de la prensa (sindicalistas, defensores de los derechos humanos, campesinos) fueron asesinados y otros debieron salir del país para preservar sus vidas y las de sus familiares.

Hay una realidad que quizá aquellos que montaron esta grosera maniobra no evaluaron: Telesur no se callará ni dejará sin voz a los que los medios comerciales dejaron y dejan afónicos. La realidad quedará siempre a la vista de los latinoamericanos.

Porque, también, Fredy Muñoz somos todos. Y eso lo demuestra la amplia, enorme solidaridad para con este joven periodista cartagenero y para con Telesur.

11/01/2007 11:29 Autor: Belkys. #. Tema: Venezuela No hay comentarios. Comentar.

07/01/2007

El baile del mono

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Caicara es la capital de Cedeño, uno de los trece municipios que conforman al Estado venezolano de Monagas.

Fue fundado el 20 de Abril de 1731 y su población de más de 15 mil habitantes, tiene a finales de año una motivación muy especial: el baile del mono.

Los últimos días del año permiten al visitante disfrutar de una tradición que enorgullece al caicareño.

Todos comienzan a reunirse en torno a una plaza llamada monódromo, que vibra al compás de la música y que tiene al mono en el centro de la celebración.

Justo cuando los relojes marcan las doce de la noche del 28 de diciembre el pueblo comienza a vivir una jornada diferente.

Al grito dado por el Gobernador del estado y el Alcalde de la localidad, comienza la danza popular, de gran arraigo en Caicara, de donde es nativo y única parte del mundo donde se baila.

Es un recuerdo memorable de los aborígenes y aquí se lucha por conservarlo. Como baile colectivo, tiene por escenario a la calle, participa todo el pueblo, unos van bailando y gritando, al unísono de la música y agarrados por la cintura, otro y otras van de acompañantes y relevos de manera que la cola de el mono no decae nunca.
La música proviene de un montón de instrumentos de los cuales los más universales son el cuatro, las maracas, el furruco y la tambora; porque los otros son más artesanales.

El comienzo del baile dura siempre una hora ininterrumpida. Al otro día sigue la fiesta determinada por la resistencia física del participante y el entusiasmo que le acompañe y así puede durar hasta que comienza el año.

Cuentan los historiadores de Caicara que hace apenas unas dos o tres décadas, el mono era una festividad casi familiar, celebrada por un reducido grupo de locales sin traspasar los límites del pueblo.

Hoy el baile del Mono logra reunir a miles de personas provenientes de todo el país que no quieren perder la oportunidad de disfrutar en vivo de una tradición que pone una nota de folclor al final y el comienzo de un nuevo año.

Foto: Miguel Alvarez, tomada de la página www.caicaramono28.com

07/01/2007 18:55 Autor: Belkys. #. Tema: Venezuela Hay 21 comentarios.

06/01/2007

''Aquí hubo un montaje contra el periodista Fredy Muñoz'', asegura analista

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Por: TeleSur
Fecha de publicación: 06/01/07

TeleSUR _ 05/01/07 - TeleSUR conversó en exclusiva con el analista político y director del semanario La Voz, Carlos Lozano, quien aseveró que en Colombia "no se están respetando los derechos humanos" y calificó como "un montaje" el caso que se le sigue al corresponsal Fredy Muñoz Altamiranda, que este sábado cumple 49 días detenido.

El director del semanario colombiano, La Voz, Carlos Lozano, señaló que las autoridades de Colombia ''no están respetando los derechos humanos, ni tampoco el derecho al debido proceso de acuerdo a la ley penal colombiana'' en el caso que se le sigue al corresponsal de TeleSUR, Fredy Muñoz.

''Aquí ha habido un montaje contra el periodista y compañero, colega nuestro, Fredy Muñoz y está comprometida la libertad de prensa que en Colombia realmente no existe'', aseveró.

Lozano recordó que ''en estos días hemos escuchado incluso la retractación de uno de los testigos que rindió testimonio en contra de Fredy, señalándolo como un peligrosos guerrillero, este hombre que supuestamente es un desertor de la guerrilla de las FARC, ahora ha dicho que fue presionado por los organismos de inteligencia de la armada nacional para que comprometiera a Fredy en estos temas supuestos de rebelión y terrorismo'', explicó.

''Así que poco a poco se va cayendo este montaje contra Fredy'', fustigó en relación a las innumerables irregularidades que han surgido entorno a las investigaciones que se llevan a cabo en contra del periodista.

Lozano expresó su certeza de que ''va a ser inevitable que en los próximos días (Fredy) quede en libertad''.

Sin embargo, enfatizó que ''de todas maneras ya se ha cometido un atropello, se han vulnerado los derechos humanos, no solamente de Fredy Muñoz, sino también de la prensa colombiana, de los que él representa, la prensa independiente, la prensa alternativa, la prensa que está comprometida con la verdad y con dar otra cara de la noticia diferente a la que hacen los monopolios y los grupos de prensa que manejan la información y propaganda en Colombia'', puntualizó.

Fredy Muñoz Altamiranda, corresponsal de La Nueva Televisión del Sur, fue detenido el pasado 19 de noviembre en el aeropuerto El Dorado de Bogotá, proveniente de un curso de trabajo en Caracas, por elementos del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), bajo los supuestos delitos de rebelión y terrorismo.

El trabajo del periodista, que acaba de cumplir sus 36 años en prisión, se ha caracterizado por investigar la profunda crisis institucional por la que atraviesa el gobierno en Colombia, a raíz de las denuncias de la penetración narco-paramilitar en el Estado colombiano, incluyendo los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.

En este sentido, Carlos Lozano consideró que el gobierno colombiano no tiene planes para acabar con el paramilitarismo pues, casi todos, la gran mayoría de los congresistas y las personas que han estado vinculados a este escándalo, son simpatizantes o miembros de los partidos uribistas, son congresistas del presidente Uribe'', fustigó.

A juicio del director de La Voz, ''el gobierno del presidente Uribe ha venido aludiendo la responsabilidad política que tiene en este asunto de la llamada parapolítica''.

''El presidente Uribe incluso, finalizando el año, convocó a los parlamentarios uribistas para que todos votaran los proyectos de ley de su agenda legislativa antes de que fueran para la cárcel, una forma por cierto bastante cínica de plantear este problema'', expresó.

Sin embargo, consideró que el escándalo generado por la vinculación de congresistas con grupos de extrema derecha ''va a seguir'', y que, pese a que ''el gobierno colombiano está buscando lanzar cortinas de humo'' para desviar la atención en el tema, ''es inevitable que la Corte Suprema de Justicia haga pronunciamientos de fondo sobre los congresistas que están vinculados''.

 

06/01/2007 22:44 Autor: Belkys. #. Tema: Venezuela Hay 1 comentario.

07/12/2006

La victoria de Chávez

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Venezuela definió su futuro este tres de diciembre y lo hizo con conciencia.

Desde que el presidente Chávez inscribió su candidatura ante el consejo nacional electoral el pasado 12 de agosto y el pueblo lo esperó en la Avenida Bolívar, comenzó una campaña de amor y frenesí por todo el país.

Fueron jornadas para mostrarle el apoyo que después darían en las urnas.

La revolución Bolivariana enfrentó a una oposición desgastada que se aglutinó en torno a un candidato que llegado del Zulia, fue el hazmerreír de mucha gente. Más allá de sus frecuentes gazapos, su falta de lógica y la necesidad de asistentes para leer sus panfletos, Rosales ideó un supuesto proyecto de gobierno que pretendió jugar con la inteligencia de un pueblo que gracias a las misiones desterró la ignorancia.

Mucho lo ayudaron los medios privados a lanzar una imagen de unidad en torno a un sector que en lo interno sigue dividido y fraccionado. Pero montajes y manipulaciones no le bastaron para conquistar votos, tampoco las encuestadoras sin prestigio que contrataron en ese afán por evitar el triunfo.

Chávez fue siempre claro en las intenciones, nunca negó que tras su triunfo el país marcharía por el camino del socialismo. Y en esa batalla de ideas entre lo arcaico y lo justo, entre el interés de la mayoría y los de oscuros objetivos, triunfó el pueblo, ese que aprendió a caminar por el sendero más viable y dio al mundo una lección conmovedora apostando por un sistema más humano.

Por eso no pueden dejar de emocionar las imágenes que inundaron al país, minutos después de darse a conocer el primer boletín electoral. Desde el balcón del pueblo, en Caracas, el reelecto presidente resumió el sentir de la mayoría: la continuación de una revolución bolivariana y de un proyecto social humanista que propone una nueva alternativa: el socialismo del siglo XXI.

07/12/2006 01:05 Autor: Belkys. #. Tema: Venezuela Hay 1 comentario.

04/12/2006

Chávez reelecto con 61,35 % de votos

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El presidente de la República, Hugo Chávez, obtuvo la reelección en el cargo este domingo por amplio margen, de acuerdo con el primer boletín oficial emitido por el Consejo Nacional Electoral (CNE) a las 10:00 de la noche. El Mandatario obtuvo la reelección a la presidencia con 61,35% de los votos contra 38,39% del candidato opositor Manuel Rosales, con 78,31% de las actas escrutadas. Desde el balcón del pueblo, en el Palacio de Miraflores, el Jefe de Estado afirmó que "es la victoria de la esperanza", y expresó su aspiración de que la oposición asuma la democracia nueva y sea responsable. Felicitó a los electores, a las autoridades electorales, militares y a los miembros de mesa para la jornada cívica que lo ratificó en el cargo.

Texto: M. Delgado Marcucci

A las diez de la noche los rectores del CNE, en la voz de su presidenta, Tibisay Lucena, emitieron el boletín oficial que con el 78,31% otorgaba al Jefe del Estado una mayoría de 61,3%, con 5,9 millones de votos, por sobre su rival, Manuel Rosales quien obtuvo 3,7 millones de votos para un 38,3%

Venezuela dio una lección de democracia al mundo. Hugo Chávez, en su cuarta batalla por el poder, superó sus propios porcentajes. Chavistas y opositores tienen pendiente, desde hace ocho años, la tarea de la reconciliación nacional.

La reelección era esperada por los mercados internacionales. La incertidumbre es mínima tanto dentro como fuera del país, por la claridad del mensaje del candidato-reelecto y por el tiempo de ejercicio de su gestión. Venezuela necesita de todos para seguir su vía al éxito.

La mayoría habló de nuevo, habló con la misma fuerza y contundencia con la que ha hablado en los últimos ocho años cada vez que le ha tocado decidir, en las urnas, su destino. Un 61,35% de los venezolanos, traducidos en unos históricos 5.936.141 votos, expresó ayer su apoyo al proyecto de país que les ofrece Hugo Rafael Chávez Frías.

El CNE emitió anoche, a las 10:00, el boletín que, con el 78,31% de las actas escrutadas, garantizaba el triunfo por casi 23 puntos (2 millones 200 mil de votos) de Chávez sobre el candidato de la oposición, Manuel Rosales quien consiguió 3.715.292 para un 38,39% .

Con estas cifras parciales el Mandatario amplió en un millón de votos su ventaja de hace dos años y medio en el referendo revocatorio presidencial y deja a la oposición, prácticamente, estancada en el mismo porcentaje, puesto que en aquella oportunidad, el Sí, alcanzó 3 millones 576 mil 517 votos.

Otro histórico resultado ayer fue el de la abstención pues, extraoficialmente, la del 3D puede estimarse en poco más del 20%, la más baja en los últimas diez elecciones presidenciales en Venezuela; mucho menor aún a la del 6 de diciembre de 1998, ocasión en la que el presidente Hugo Chávez llegó a la jefatura del Estado con el 60,4% de los votos, lo que hace aún más impresionante el resultado de ayer: ocho años más tarde, el Presidente sobrepasó el porcentaje de apoyo en la población. Es decir, que el tiempo que lleva ejerciendo el poder no ha lesionado su popularidad, lo que resulta todo un récord político en América Latina y el mundo.

Pero en esta jornada la derrota más aplastante fue a la abstención que en las elecciones parlamentarias del 4 de diciembre de 2005, tras el boicot de la oposición, rondó el 75%.

La participación, calculada en casi un 78%, resultó mayor aún que la del referendo revocatorio presidencial cuando hubo gente en los centros de votación hasta casi la medianoche, y superó también a la que se produjo el 31 de julio del 2000 (en las megaelecciones) donde se estimó en 54%.

Desde tempranas horas de la madrugada, los venezolanos acudieron a asegurarse un buen puesto para ejercer su voto de primeros.

En algunos centros los electores llegaron, incluso, la noche anterior, en ese afán democrático que caracteriza a quienes, tras de 10 comicios en menos de 8 años, no han demostrado signo alguno de fatiga electoral.

Ejemplar cita

El 3D, pese a los rumores agoreros y desestabilizadores que le precedieron, se caracterizó por el civismo que ya es distintivo de Venezuela.

Lo importante será que esta vez la reconciliación nacional se traduzca en una realidad y una prioridad, no sólo para el Gobierno, sino para la oposición misma.

El vicepresidente de la República, José Vicente Rangel, aseguró a PANORAMA en noviembre pasado que el Presidente llamaría el 4D al diálogo y a la reconciliación.

Anoche, desde el Balcón del pueblo, el Presidente reelecto reiteró que su victoria era la del amor y que sólo ese sentimiento la movía. Ahora le toca convencer a los 3,7 millones de venezolanos que votaron en su contra que ellos también serán beneficiarios de ese frenesí.

La polarización ideológica que ha vivido Venezuela en la última década ha dejado heridas profundas en la historia nacional, por lo que llegó la hora definitiva de sanarlas y de que todos los ciudadanos de este país, sean de la tendencia que sean, comprendan que las diferencias políticas no pueden dividirlos irremediablemente; que el concepto de nación debe predominar sobre las particularidades y que, ser chavista o antichavista no le otorga a nadie el título de más ni menos venezolano que otro, ni de ningún modo representa una clasificación clasista y sectarista (que es como algunos opositores lo han interpretado) que los divide en ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda.

Resulta inverosímil, que después de tantas consultas democráticas —cuyos resultados se reiteran en el tiempo—, un sector insista en desconocer la invariable y constante realidad, y que luego de tantos traumas, los habitantes de esta nación no hayan podido entender que el principal ingrediente para el éxito colectivo es el mutuo respeto, la tolerancia a las ideas del vecino y la capacidad de superar las derrotas y hacer de ellas una oportunidad para crecer.

Si la oposición continúa lamiéndose las heridas por esa malcriada actitud de que lo único que les sirve es ganar (sino es trampa) y no termina de reconstruirse, pues difícilmente el escenario político que tanto les disgusta vaya a variar en corto plazo.

De igual forma, el chavismo no puede interpretar sus continuos triunfos, y especialmente este último, como un cheque en blanco. Debe, por el contrario, convocar, con el mejor y más sincero espíritu de amplitud, a todos los venezolanos a participar del proyecto de país que aspira a construir.

El sexenio que viene

Los próximos seis años no resultarán una sorpresa para nadie dentro y fuera del país.

Primero porque el presidente reelecto, durante su campaña y a lo largo de todas su intervenciones, ha sido bastante explícito sobre sus intenciones, y porque además, tras toda una gestión en Miraflores la incertidumbre de los mercados foráneos y nacionales resulta mínima.

De hecho, sondeos previos a los comicios auguraban que la única sorpresa y factor de angustia para los inversionistas internacionales consistía, precisamente, en que Hugo Chávez no resultara reelecto.

De esta forma la consolidación de las misiones y de la, sin duda, muy efectiva política económico-petrolera estarán en agenda, pero en ésta debe insisitirse en el combate a la corrupción y a la ineficiencia que ni el propio Chávez oculta en la revolución bolivariana. La tarea no luce nada fácil y lo más importante es que requiere del concurso de todos. ¡Suerte, entonces, tanto al Gobierno en su gestión, como a la oposición en su reconstitución!

PANORAMA DIGITAL 

04/12/2006 09:01 Autor: Belkys. #. Tema: Venezuela Hay 1 comentario.

01/12/2006

Gobierno venezolano asegura total tranquilidad durante elecciones

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Caracas, 1 dic (PL) El Consejo de Ministros de Venezuela analizó hoy la situación del país con vistas a las elecciones presidenciales el próximo domingo y concluyó que "hay plena estabilidad" en la nación sudamericana.

El ministro de Comunicación e Información, William Lara, indicó que se llegó a esa conclusión en los ámbitos económico, social y político, mediante el estudio de las diferentes variables influyentes en el panorama.

En declaraciones a reporteros al término de la reunión realizada en el Palacio Presidencial de Miraflores, Lara aseguró que el proceso se realizará en un ambiente de total tranquilidad y paz.

Puntualizó que ello se sustenta en la plena disponibilidad de los organismos competentes y el pueblo en general de brindarle apoyo y respaldo al máximo órgano electoral, el Consejo Nacional Electoral (CNE).

La normalidad y el civismo son las características que reinarán en la nación venezolana cuando el CNE emita el boletín oficial para dar conocer la voluntad popular y el nombre del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, aseguró Lara.

Existe confianza -dijo- en el CNE, en la transparencia del proceso, en que el voto corresponderá al criterio del votante y que el resultado final será expresión fidedigna de la voluntad popular.

Por tales razones, subrayó, el riesgo de que se produzcan perturbaciones es casi nulo.

Lara también evaluó positivamente la aceptación hoy por los dueños de medios de comunicación de las reglas dictadas por el CNE de no emitir resultados antes de ser autorizados por el órgano electoral.

El domingo -expresó- es la "oportunidad de oro" para demostrar que han reflexionado, cambiaron de criterio y tienen disposición a asumir un compromiso real, "no solamente declarativo, sino en la conducta práctica con la institucionalidad democrática".

Es importante recordarles a quienes mostraron posturas contrarias a la ley y la Constitución, durante del golpe de Estado de 2002, que pueden demostrar ahora su respeto por la carta magna y el Estado de Derecho, dijo el ministro.

Al mismo tiempo reiteró que en caso de no cumplir las normativas los medios serán sancionados con el rigor correspondiente, tal como expresó el presidente Hugo Chávez al dar a conocer planes para boicotear las elecciones.

Recientemente se informó sobre intentos para difundir por una televisora nacional proyecciones manipuladas durante la tarde del 3 de diciembre, antes de darse a conocer el primer parte del CNE.

Las regulaciones electorales venezolanas prohíben la difusión de sondeos o estimados de votación hasta la difusión del primer boletín oficial, anunciado para la noche del domingo.

Según todas las encuestas el presidente Chávez debe vencer con facilidad en los comicios con el 60 por ciento de la votación y de 20 a 30 puntos de ventaja sobre el candidato opositor mejor ubicado.

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01/12/2006 23:18 Autor: Belkys. #. Tema: Venezuela Hay 1 comentario.

26/11/2006

Chávez: No hay cabida en Venezuela para proyecto distinto al revolucionario

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Panorama Digital/ABN

El candidato a la reelección, Hugo Chávez Frías, dijo hoy que no hay cabida en Venezuela para ningún otro proyecto que no sea la Revolución Bolivariana.

«Esta es la hora del pueblo bolivariano, del renacer», afirmó durante el cierre de la campaña electoral en Caracas con la concentración denominada la Gran Marea Roja.

Chávez comenzó su alocución con su grito acostumbrado: «Viva Venezuela, Viva la Revolución Bolivariana, Viva el pueblo bolivariano», el cual fue ovacionado por la multitud que respondió emocionada: «¡Uh, Ah, Chávez no se va!».

«Alguien dijo una vez que la multitud del pueblo no se puede medir. La multitud del pueblo es inconmensurable», continuó el candidato a la reeelección a la Presidencia de la República y luego aseveró: «He aquí la Marea Roja, en Caracas, hoy».

Con visible satisfacción por el número de seguidores concentrados, dijo que la marcha superó las expectativas.

«¡Avenida Bolívar te quedaste chiquita para la Marea Roja!», exclamó para luego referirse de igual forma respecto a las avenidas Universidad, México, Lecuna y los alrededores de Puente Llaguno, puntos de concentración unificados este domingo en la Gran Marea Roja.

A su juicio, la multitudinaria marcha de este domingo muestra al mundo que lo que va a ocurrir el día de las elecciones ya está escrito. «Lo que va a ocurrir el próximo domingo 3 de diciembre está anunciado y escrito en la vida», reiteró.

«Lo vengo repitiendo desde hace varios años. Todo lo que va ocurrir debajo del sol tiene su hora y esta es la hora de la Revolución. No hay cabida en Venezuela para ningún otro proyecto que no sea la Revolución Bolivariana. Esta es la hora del pueblo bolivariano, del renacer», añadió.

Extendió un abrazo del alma y del corazón e hizo referencia a este día «que promete una hermosa tarde con brisa fresca. Un domingo bonito este de hoy, 26 de noviembre, a días de la gran victoria popular del 3 de diciembre», agregó.

El líder de la Revolución Bolivariana dijo: «3 de diciembre, desde ahora te hablo: Tu destino ya está escrito y quedarás para la historia pintado de rojo rojito».

Ante la solicitud de transmitir el acto en cadena de radio y televisión hecha por sus simpatizantes, Chávez respondió que no hace falta porque Venezuela está «roja rojita».

«Bienvenidos los que han venido a plenar a la avenida Bolívar», dijo y saludó a los movimientos revolucionarios y políticos presentes.

En referencia a las declaraciones que dieran representantes de la oposición al Gobierno este sábado tras su concentración política en respaldo al candidato Manuel Rosales, quienes dijeron que habían reunido un millón y medio de personas, el candidato bolivariano comentó de manera jocosa: «Si quieren ver esa cantidad, vengan para que vean el huracán bolivariano».

Para que vean «la marea roja rojita, lo bueno, lo bonito y lo rojo rojito; que somos mayoría. Que vengan», insistió. «La victoria es el pueblo y el pueblo es la victoria», agregó antes de exaltar lo «vergatario» que es el pueblo de Simón Bolívar.

«La V de Venezuela es la V de la victoria, de la verdad, de lo nuevo y de lo vergatario que es el pueblo de Simón Bolívar», afirmó.

Refirió que Venezuela es un pueblo valiente, vergatario, victorioso. «Ese es nuestro camino y nuestro destino. Nosotros nacimos para libertar a Venezuela y hacerla grande y próspera».

«Eso lo vamos logrando», aseguró el candidato presidencial de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez Frías.

 

26/11/2006 18:10 Autor: Belkys. #. Tema: Venezuela Hay 1 comentario.

22/11/2006

Los mercados internacionales dan por descontado triunfo de Chávez

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Texto: Reuters

Especialistas de las firmas internacionales PNB Paribas, WestLB Research, el estadounidense Eurasia Group y Goldman Sachs ni siquiera consideran la posibilidad de que pueda ser derrotado.Según los estudios, a mayor participación, más votos obtendrá el Mandatario. Una derrota del líder izquierdista sería el escenario más inquietante e imprevisto para el futuro del país, según Eurasia Group.

Caracas Alejados de la ebullición de la campaña electoral en Venezuela, los mercados internacionales esperan una clara victoria del presidente Hugo Chávez, y ni siquiera consideran la posibilidad de que pueda ser derrotado en las elecciones del 3 de diciembre.

Con ingentes ingresos, producto de los altos precios internacionales del petróleo, y una amplia intención de voto, Chávez luce cómodo para continuar con lo que ha denominado el “socialismo del siglo XXI, según muestran sondeos recientes.

“El mercado espera un triunfo del presidente Chávez. Ni lo cuestionan”, comentó tajante a Reuters Rafael de la Fuente de BNP Paribas, en Nueva York. La mayoría de las encuestas muestra que Rosales, gobernador del Zulia y que dejó temporalmente el cargo para enfrentarse a Chávez, está por debajo de la intención de voto que acumula el Mandatario nacional.

Apoyo social

Los consultados atribuyen el respaldo de Chávez a que los masivos programas sociales que ha impulsado han servido para ampliar su base de apoyo entre las clases menos favorecidas, que conforman la mayoría de la población del país.

“La visión que tengo es que la victoria va a ser cercana a unos 20 puntos bases, bastante amplio (...) Estaríamos muy sorprendidos si al final no gana”, afirmó Ricardo Amorim, economista jefe para América Latina de WestLB Research.

Los indicadores de riesgo país de Venezuela han mejorado por el auge económico, lo que ha permitido fortalecer las reservas internacionales y mejorar el perfil de deuda.

Chávez se ha visto favorecido por la actual bonanza petrolera, que llevó el barril de crudo venezolano desde cerca de los 7 dólares, cuando asumió el poder en 1999, hasta los más de 50 dólares que promedia en la actualidad. Eso ha permitido al gobernante inyectar grandes recursos en sus programas sociales, llamados “misiones” .

La bonanza petrolera permitió además que la economía venezolana acumulara a septiembre 12 trimestres consecutivos de crecimiento y el gobierno prevé que en el 2007 se mantenga el auge en un rango de entre el 5% y 6%.

Favorecido

Por su parte, el estadounidense Eurasia Group prevé que por la intención de voto y el escaso crecimiento logrado por la candidatura de Rosales, el resultado finalizaría con un 60% de los votos válidos para Chávez y el resto para su rival.

Patrick Esteruelas, analista de esa firma, dijo que se estima una alta participación en los comicios, lo que también favorecería al actual Presidente, ya que los estudios demuestran que los seguidores del Mandatario, conocidos como “chavistas”, son más propensos a sufragar.

Ni siquiera los contados sondeos que mostraron un estrecho margen entre Chávez y Rosales fueron interpretados por los mercados como una posibilidad concreta de un triunfo opositor en la nación de 26 millones de habitantes, según los analistas.

“Nuestra visión es que el presidente Chávez es aún el favorito para ganar la elección”, dijo la firma Goldman Sachs en un informe emitido este mes.

“Hay que tener mucho cuidado en cómo se leen las diversas encuestas (electorales) porque en el pasado (...) muchas de ellas han tendido a favorecer a los candidatos de oposición”, señaló Maya Hernández, analista de HSBC en Nueva York.

Hernández reconoció, sin embargo, puntos positivos en la opción opositora. “El logro de Rosales de presentarse como candidato creíble, era algo sobre lo cual no había mucho optimismo, dado el récord de la oposición hasta hace poco”.

Adversarios de Chávez estuvieron involucrados en el Gobierno transitorio tras su breve defenestramiento en el 2002 y lideraron un paro de dos meses que paralizó casi totalmente la industria petrolera y desgarró a la economía local.

Los analistas no temen sobresaltos en los mercados y coincidieron en que el peor escenario sería el de un triunfo con un margen estrecho de alguno de los dos candidatos.

“Evidentemente, los mercados reaccionarían a la baja porque se presentaría un escenario de alta inestabilidad política y alta volatilidad con posibles conflictos sociales en la calle”, comentó Esteruelas.

Pero sin duda, una derrota del líder izquierdista sería el escenario más inquietante e imprevisto para el futuro del país, ya que podrían desatarse graves conflictos sociales.

Foto: ABN 

22/11/2006 19:09 Autor: Belkys. #. Tema: Venezuela Hay 1 comentario.

Ivad: Hugo Chávez tiene el 54,6%Manuel Rosales le sigue con 27,5%

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La última encuesta realizada por el Instituto Venezolano de Análisis de Datos (Ivad) confirmó la tendencia de las encuestas del país. El presidente Hugo Chávez aventaja por 27 puntos a su más cercano perseguidor en la campaña por la presidencia de la República, Manuel Rosales.

Así las cosas, el estudio de opinión, con fecha del 16 de noviembre, reveló, ante la pregunta de la intención de voto, que el Mandatario nacional goza de 54,6% de las preferencias, frente a los 27,5% de su rival.

Con una muestra de 1.200 personas directamente entrevistadas en sus hogares, la firma del reconocido encuestador venezolano Félix Seijas reveló además que la ventaja se ensancha ante la pregunta de quién cree usted que ganaría la próxima elección presidencial, Chávez acumula un 61,2% de las preferencias ante el 23,9% de Rosales.

En cuanto a los niveles de participación, se prevé que esté por encima del 70% (73,3) según el estudio.

Sobre el desenvolvimiento de Hugo Chávez como presidente de Venezuela, los valores que van desde regular hasta excelente suman un 73,2%, ante un 26,8% que lo evalúa de regular hacia malo.

El estudio surge apenas dos semanas antes de la cita electoral presidencial del 3 de diciembre, cuando los venezolanos saldrá a votar.

Tomado de: Panorama

22/11/2006 15:52 Autor: Belkys. #. Tema: Venezuela Hay 1 comentario.

21/11/2006

Empate que no es tal

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El bombardeo mediático del comando político de uno de los candidatos de la oposición, del partido regional zuliano Nuevo Tiempo, Manuel Rosales, continúa dando la espalda a las encuestas nacionales e internacionales que colocan al presidente Chávez con una ventaja de 57% por 35%, de cara a las elecciones del venidero tres de diciembre.
El tupé de Rosales traspasó las fronteras nacionales y en una entrevista con la TV alemana declaró que "actualmente hay un empate técnico con el candidato del Gobierno". En ese diálogo no ofreció algún tipo de respaldo estadístico creíble a sus palabras, aunque reconoció que "comenzó con una puntuación muy baja" su peregrinar buscando el apoyo del pueblo para pretender derrotar al presidente Chávez. El empacho de Rosales fue tal que mintió descaradamente al decir que "en este momento todo refleja lo que pudiera definirse como un empate técnico, ya que no se sabe si él está con unos puntos arriba o lo estoy yo".
Al entrar en la parte final de la contienda electoral los "laboratorios" de información poco veraz de ciertos grupos opositores ultrosos continúan enviando mensajes de este tipo para tratar de crear confusión y hasta un clima inestable en la jornada cívica que se avecina para el 3-D.

Tomado de: El diario de Caracas

21/11/2006 19:04 Autor: Belkys. #. Tema: Venezuela No hay comentarios. Comentar.

05/11/2006

Chávez en el lenguaje de la mayoría

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La campaña electoral en Venezuela entra en su etapa decisiva a 26 días de efectuarse los comicios. Las calles son tomadas por partidarios de unos y otros candidatos, pero indiscutiblemente el color rojo sigue dominando el ambiente.

El Valle, Petare, Los Teques son ejemplos más que elocuentes del deseo del pueblo venezolano que ve realizados sus sueños con el candidato Presidente Hugo Chávez Frías.Un río crecido de gente se suma a cada caravana en los sectores más humildes de Caracas o en estados como Portuguesa, Cojedes, Anzoátegui o Lara.

Y es que para todos Chávez sigue representando la esperanza y su triunfo en diciembre es la continuación de una revolución y de un proyecto social humanista que propone una nueva alternativa: el socialismo del siglo 21.

Los casi 8 años de gobierno bolivariano dieron al pueblo mayor calidad de vida, más alegrías, más proyectos concluidos y sueños por realizar, pero sobre todo dieron capacidad para pensar, razonar y decidir su futuro.

La población más pobre históricamente en Venezuela es mayoría y es hoy protagonista de las principales transformaciones que se viven en el país.No olvidemos que fueron ellos los que en acto de coraje rescataron a Chávez de la intentona golpista del 2002.

Ellos votarán el 3 de diciembre para relegitimar a su Presidente y asestarle un duro golpe a la oposición que encabeza uno de aquellos golpistas, que con una firma, abolieron la constitucionalidad del país por unas horas aquel 11 de abril.

Por eso vivir una de estas marchas rojas en Caracas es conocer de cerca la realidad de un país que no es el mismo, es sondear con el mejor instrumento la conciencia de la gente, es saber que la victoria de Chávez el 3 de diciembre comienza a ser el lenguaje de todos.

05/11/2006 14:31 Autor: Belkys. #. Tema: Venezuela No hay comentarios. Comentar.

04/11/2006

A un mes de las elecciones ¡Uh, ah, Chávez no se va!

Marcelo Colussi

Rebelión

Se ha dicho que existen tres tipos de mentiras: las piadosas, las culposas… y las estadísticas. Pero no nos queda otra alternativa: debemos usar las estadísticas.

Las encuestas, las mediciones estadísticas, estudios de opinión o como queramos llamarle, como cualquier instrumento científico, son eso: una herramienta. Aportan información. La cuestión radica en cómo leemos esos datos, para qué los usamos, en función de qué proyecto.

Pues bien: en Venezuela estamos a un mes de las elecciones presidenciales el próximo domingo 3 de diciembre. Y las estadísticas inundan la vida cotidiana. ¿Cómo leer tanta información? ¿A quién hacerle caso?

Lo que está presente en estas elecciones no es un simple mecanismo de democracia representativa en el que, como siempre en estos casos, a la población se le hace “jugar” a la participación, pero donde realmente no toma ninguna decisión real. En Venezuela, con las dificultades del caso, con un estilo propio, en el medio del capitalismo más salvaje post guerra fría y el desafiante unipolarismo militar de la gran potencia estadounidense, algo está sucediendo: se está empezando a construir una nueva alternativa, el llamado “socialismo del siglo XXI”. Los factores de poder -internos y externos- están muy conscientes de ello, por eso han reaccionado de forma visceral e inmediata. La Revolución Bolivariana y su comandante Hugo Chávez representan un peligro real para su perpetuación, por lo que no escatiman esfuerzos para detener ese proceso en marcha. Las elecciones venideras son, en realidad, un referéndum sobre el mismo. Se elegirá entre la continuación de ese modelo o su neutralización. No otra cosa será lo que se elija.

Entendiendo así la dinámica de lo que se juega el futuro 3 de diciembre, puede entenderse entonces la parafernalia infernal del escenario político venezolano: no se elige un presidente más (mero administrador, mero gerente que no cambia las relaciones establecidas); se va a refrendar una vez más, quizá con características únicas, la continuación de la revolución. Y si gana Chávez, muy probablemente se va a estar eligiendo la profundización de la misma.

Es en ese escenario que la derecha política está haciendo lo inimaginable para evitar ese triunfo; entre otras cosas -entre tantas, tantísimas cosas que utiliza como parte de esta guerra no militar pero terriblemente encarnizada, despiadada, mortal- está la manipulación de las encuestas.

Sabemos que la objetividad es algo difícil en el campo de las ciencias sociales, y más aún en estos asuntos donde el objeto de estudio es algo tan cargado ideológicamente como unas elecciones donde se juega tanto. Pero de todos modos hay un mínimo de confiabilidad en este ámbito. Aunque las estadísticas puedan encerrar algo -o mucho- de engañosas, dan una visión de la realidad. Y las estadísticas lo dicen: ¡Chávez no se va!

A fines de octubre había siete estudios que se presentaron públicamente, y todos coincidieron en lo mismo: el actual presidente Hugo Chávez mantiene una alta diferencia con el candidato más fuerte -en realidad: el único candidato- de la oposición: Manuel Rosales. La cantidad de partidos políticos que se presentan a los comicios puede dar la sensación de una gran pluralidad de opciones, pero en realidad esas fuerzas no existen. Si se trata de una estrategia que intentará la deslegitimación del proceso comicial, eso está por verse. No sería improbable, repitiendo lo hecho en las elecciones legislativas de un año atrás, que todos los pequeños partidos que se presentan ahora, enrolados en el “antichavismo”, a último momento se retiren alegando falta de transparencia democrática. Si esa es la estrategia, ello está dedicado básicamente a la opinión pública internacional para crear un escenario que justifique intervenciones externas (de la OEA quizá, mucho más manejable por Washington que Naciones Unidas). Pero en lo interno esas fuerzas son inexistentes; a un mes de los comicios la población votante no conoce a esos candidatos, no sabe cuántos ni quiénes son, y mucho menos sus propuestas. Sumados todos, ni siquiera llegan al 1 % de la opción de voto. La cuestión se polarizó entre Chávez y la ficha puesta por la embajada de Estados Unidos: el gobernador del estado del Zulia Manuel Rosales.

Pero más allá de la maquiavélica manipulación mediática con que se presentan las cosas desde la oposición contrarrevolucionaria, en las estadísticas -salvo una, la de Keller y Asociados, totalmente afín al candidato de la oposición- Rosales se encuentra en todos los casos por debajo de Chávez. En promedio, unos 30 puntos. Por tanto, la matriz de opinión que los medios desinformadores de la derecha quieren imponer mostrando un crecimiento imparable de Rosales y una tendencia a la baja de Chávez es falsa, mentirosa. La posibilidad de empate técnico está absolutamente descartada.

Los números hablan por sí mismos; estos son los datos al día de hoy:

Encuestadora

Chávez

Rosales

 

 

 

OPC

61

24

Cifras Escenarios

59

22

Datanálisis

58

17

IVAD

55

26

Consultores XXI

55

28,4

PSetB

50

37

Hinterlaces

47

30

Como puede apreciarse, en todas las encuestas hay en promedio un 80 % de personas que ya tiene decidido su voto; el aproximadamente 20 % de indecisos no sería factor decisivo para cambiar el curso de la tendencia, porque en el hipotético caso que ese porcentaje fuera a parar enteramente a Rosales -sabiendo que ello no puede ser así; en todo caso se repartirá siguiendo la tendencia dominante de la diferencia (Chávez alrededor de 60 %, Rosales un 25 %), en ese caso, incluso, el actual mandatario ganaría.

Tal como están las cosas, entonces, la gran masa de población históricamente marginada que ahora encuentra alguien que los representa liderando un proceso que les da real protagonismo, esa masa que rescató a su presidente de la intentona golpista del 2002, es mayoría. Y esa masa de trabajadores, clase obrera urbana, clase media empobrecida, campesinos, pobladores de barrios pobres, esa masa sin dudas ha votado y seguirá votando por Hugo Chávez. ¿Por qué votaría al candidato de una derecha golpista y neoliberal? Las masas son manipulables, amorfas; pero los individuos que la componen no tanto. Por eso Chávez se perfila como el ganador, porque es el representante de todos esos sectores, porque habla su lenguaje, porque sus obras los benefician. ¿Por qué vota el “pobrerío” por su líder? Porque con él comenzó a tener programas sociales, dignidad, cuotas de poder ayer impensables. Así de simple. Rosales ni remotamente significa eso, por eso no lo votan.

Las campañas electorales -ahora al rojo vivo, aunque la oposición de Manuel Rosales use el azul como color distintivo-, como en cualquier parte del mundo, no pueden estructurarse sino como supremacía de los mensajes emotivos, viscerales, cargados de símbolos. El presidente Chávez está inaugurando una obra tras otra a lo largo y ancho del país poniendo el acento en “el amor” de su acción de gobierno, mientras el candidato Rosales no se cansa de repetir que la situación delincuencial supuestamente debida a la actual administración es el principal problema de los venezolanos, y que el petróleo (mensaje destinado a una clase media individualista y racista) ya no será nunca más regalado a otros países si él llega a la presidencia (en alusión a las propuestas de integración latinoamericanista que impulsa la revolución bolivariana otorgando petróleo a precios solidarios a las naciones vecinas). La solidaridad y el amor contra el fantasma del anticomunismo trasnochado de una guerra fría que ya terminó. Eso es lo medular de las campañas.

¿Se podría hacer otra cosa acaso, otro tipo de campaña? Quizá. O, bien meditado, quizá no. Los parámetros de las campañas mediáticas calientes de cualquier elección presidencial en cualquier sociedad del mundo tal vez no dan para grandes elucubraciones teóricas. La formación ideológica de las masas, la educación y la cultura puesta al servicio del pueblo, eso seguramente no es posible en el fragor de esta “guerra de baja intensidad” -ni tan baja- de una campaña presidencial. Si gana Hugo Chávez, como todo indica que sucederá, entonces ahí sí, desde el día después del triunfo de la maquinaria electoral del bolivarianismo con el Movimiento V República, deberá comenzar la profundización del socialismo del siglo XXI; quizá, incluso, desmontando ese aparato eleccionario y buscando la construcción de un partido revolucionario único. Pero de momento, como vemos que pasa en cualquier proceso propagandístico en cualquier elección en el mundo, las consignas giran en torno a los candidatos, a sus características, a sus capacidades. Aunque con Chávez -un socialista al fin y al cabo- podríamos decir que la publicidad va más allá de su imagen; él habla de proyectos políticos concretos, de opciones al capitalismo, de propuestas superadoras. Rosales no. Rosales no ha pasado de una invocación a rechazar el “castro-comunismo” que tiene “secuestrada” a Venezuela. Su guión -muy probablemente escrito en inglés y traducido al español- no es sino “más de lo mismo”. Fuera de una clase media aterrorizada con los fantasmas de las expropiaciones que no pasa de un 20 % del total de la población, su base social no puede crecer. Los grandes grupos nacionales de interés, más allá de su enorme poder económico y político, no representan un caudal de votos a considerar. La gran masa de venezolanos y venezolanas ya abrió los ojos, por eso no puede votar sino por su carismático líder Hugo Chávez. ¿Cómo votaría por una persona que participó del impopular golpe de Estado de cuatro años atrás, golpe que en menos de cuarenta y ocho horas que se mantuvo en el poder empezó por matar alrededor de 30 líderes de base en el emblemático barrio caraqueño del 23 de Enero, socialista por tradición? Repetimos: las masas pueden ser manipulables, con poca memoria histórica. Pero los individuos que las conforman no. Y las estadísticas de que hablamos lo confirman.

¿Qué sucederá el 4 de diciembre?

Por lo pronto habrá que esperar el domingo 3 a la noche, con el recuento de los votos, para tener idea por dónde irán las cosas. Es muy probable que la oposición denuncie fraude. Más allá de observadores electorales internacionales y de las tendencias estudiadas por las encuestadoras, seguramente saldrá gritando a los cuatro vientos que los resultados favorables a Hugo Chávez son falsos. Como dijimos: lo que se juega en estas elecciones no es poca cosa. Para Washington -verdadero agente que mueve los hilos de la política en toda Latinoamérica- una derrota de su candidato compromete mucho las cosas. No pudieron establecer el ALCA a nivel continental, Venezuela es un foco de esperanza para los pueblos de la región, algunas propuestas más o menos populares (Evo Morales en Bolivia, Lula en Brasil) pueden consolidarse, el probable triunfo del sandinismo en Nicaragua tiene el valor de ofensa; ante todo esto, parar a Chávez es una prioridad.

De todos modos, las estadísticas (realizadas, incluso, por empresas que para nada se podrían identificar como pro gubernamentales) indican indubitablemente una tendencia: tal como se comenzó a decir después del golpe de Estado del 11 de abril del 2002 cuando la movilización popular impidió su destitución, “¡Uh, ah, Chávez no se va!”. Esta suerte de referéndum revocatorio que tendrá lugar dentro de un mes dará la fuerza necesaria al actual gobierno para profundizar medidas populares, socializantes, antiimperialistas, alternativas al capitalismo. Pero para hablar del 4 de diciembre primero debemos llegar al 3. ¿Permitirá la Casa Blanca su reelección, o qué nuevos escenarios se abrirán? Si gana Chávez sin sobresaltos con un gran caudal de electores, tal como marcan los estudios de opinión: ¿qué pasará? ¿Se profundiza el socialismo? ¿Se irá hacia un capitalismo socialdemócrata con rostro humano? ¿Invadirá el imperio? De todos nosotros depende la respuesta.

 

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04/11/2006 13:44 Autor: Belkys. #. Tema: Venezuela Hay 3 comentarios.

01/11/2006

El 71% cree que Chávez ganará

20061102010734-20060818194849-chavez.gifA la pregunta ¿quién cree que ganará las elecciones?, independientemente de su preferencia personal, la encuestadora Escenarios reveló que el Presidente de la República obtuvo el 71% de las respuestas frente al 20,2% de Manuel Rosales. El Instituto Venezolano de Análisis de Datos (Ivad) de Félix Seijas también arroja, a la misma pregunta, una ventaja de Chávez sobre Rosales: 62,9% y 22,1% respectivamente. Texto: Heilet Morales

Las encuestas se realizaron en las últimas semanas de octubre. Chávez creció en los renglones de intención de voto.

Las encuestadoras Cifras Escenarios C.A y el Instituto Venezolano de Análisis de Datos (Ivad), de Félix Seijas; ubican entre 71% y 62,9% (respectivamente) a los venezolanos que creen que el presidente Hugo Chávez ganará las elecciones del 3 de diciembre.

Los sondeos se realizaron entre la tercera semana de octubre y el 29 de octubre y revelaron que en la intención de voto el Mandatario nacional se ubican en 63,3% (Cifras Escenarios C.A) y 53,2% (Ivad).

En ambos estudios, el candidato Rosales se ubica entre 26% y 28% en cuanto a la intención de voto, manteniéndose por lo menos 25 puntos porcentuales por debajo del Mandatario a escasos 33 días para la celebración de las elecciones presidenciales.
01/11/2006 20:07 Autor: Belkys. #. Tema: Venezuela Hay 3 comentarios.

25/10/2006

Cero empate: siete encuestadoras dan a Chávez ventaja de 29 puntos

20061025175616-chavez1-p.jpg

Por: VTV / Panorama

 

Caracas, 25 de octubre de 2006 (VTV/Panorama).- La AFP (agencia internacional de noticias de Francia) informó este miércoles que siete encuestadoras en el país dan una ventaja promedio de 29 puntos al presidente Hugo Chávez, de cara a los comicios del 3 de diciembre.

El reporte coincide con la afirmación que hiciera Luis Vicente León, quien aseguró que “no existe” un escenario de ‘empate técnico’ como lo han pregonado algunos sectores de la oposición y reconoció que la labor del Gobierno en salud, educación y alimentación tiene aceptación en un 70% de los venezolanos.

Las cifras del comando Miranda, según el ex ministro Héctor Navarro, dan ganador a Chávez, por seis puntos, incluso en Maracaibo.

La diferencia promedio entre ambos candidatos ronda los 29 puntos, de acuerdo con una batería de siete encuestas que se efectuaron entre la segunda quincena de agosto y la segunda de octubre, después que Rosales fue seleccionado como candidato único de la mayoría de partidos opositores.

Chávez tiene una intención de voto de 58% según la firma Datanálisis, 61% indica Opinión Pública Consultores (OPC), 55% en la encuesta de Consultores XXI, 50% para Penn Schoen et Berland (PSetB), 55% según el Instituto Venezolano de Análisis de Datos (IVAD), 59% para Cifras Escenarios y 47% Hinterlaces.

Manuel Rosales obtiene 17% según Datanálisis, 24% según OPC, 28,4% Consultores XXI, 37% para PSetB, 26% para IVAD, 22% de acuerdo con Cifras Escenarios, y 30% Hinterlaces.

El director de Datanálisis, Luis Vicente León, dijo a la AFP que en últimos sondeos aún no divulgados por esa firma, Chávez “cayó 6 puntos y Rosales ha subido más de eso”, pero no precisó el incremento del opositor.

El presidente de la misma firma Datanálisis, Antonio Gil Yepes, declaró a mediados de octubre que “el corte de opinión pública señala entre 54 y 56% para Hugo Chávez y entre 24 y 26% para Rosales, lo que daría una diferencia de 30 puntos.

“Chávez tiene las mayores probabilidades de triunfar en función de la fotografía de hoy”, afirmó por su parte León.

Cero empate

 

Tomado de Aporrea. La fuente original de este documento es:
Venezolana de Televisión (http://www.vtv.gov.ve)

25/10/2006 12:56 Autor: Belkys. #. Tema: Venezuela Hay 5 comentarios.

24/10/2006

La indetenible marea roja.

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Por: Belkys Pérez Cruz

Venezuela sabe que el próximo 3 de diciembre las más grandes avenidas de Caracas y el resto de las ciudades del país, se vestirán del color de la Revolución.

La marea roja se desató aquí desde el 12 de agosto cuando el candidato a la reelección Hugo Chávez inscribiera su nombre en el Consejo Nacional Electoral con el apoyo del Movimiento Quinta República y otros 24 partidos aliados. Y a ese huracán rojo, como llaman aquí, no hay fuerza capaz de detenerlo.

La oposición cifra sus esperanzas en el Gobernador de Zulia Manuel Rosales, liberado temporalmente de su cargo, para enrolarse en una campaña, que no lo deja muy bien plantado ante los ojos de la mayoría de los venezolanos.

Sus incursiones por barrios caraqueños no fueron del todo felices. Sus marchas más en carro que a pie, fueron muchas veces simbólicas.

Su avalancha, la del 7 de octubre en la Avenida Libertador de Caracas fue la demostración más evidente de la clase de electorado con que cuenta para ser Presidente.

Pero sobre todo, su discurso es quien tiene desencantado a los venezolanos que gracias a la Revolución y sus misiones saben leer, escribir e interpretar. Más allá de sus frecuentes gazapos, su falta de lógica y la necesidad de asistentes para leer sus panfletos, Rosales ideó un supuesto programa de gobierno que pretende jugar con la inteligencia de este pueblo.

Un pueblo que no es para quien habla porque todos sabemos a quien dirige sus palabras.

El pueblo, ese que votó por Chávez hace casi 8 años y cambió junto a un nuevo gobierno el proyecto de país, reconoce los éxitos en sectores tan necesarios como la salud y la educación y no está de acuerdo con las aspiraciones del candidato opositor.

Las calles de